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Kuro Vahşi

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Kuro Vahşi

Mensaje por Kuro Vahşi el Jue Jul 14, 2016 9:31 am

Apodo:
Wolfgang, Kurr
Nombre/Apellidos:
Kuro Vahşi
Edad:
24
Raza:
Shifter (Angora turco)
Nacionalidad:
Ankara (Turquía)
Fertilidad:
Fértil
Profesión:
Desempleado
C.Sexual:
Uke

{D E S C R I P C I O N E S}

D. Física:


Mírale a los ojos, ¿lo ves? El negro mate de su pupila, carente de brillo, carente de esperanza. ¿Puedes percibir esa retina desenfocada, incapaz de centrarse en nada? No nos ve ni a ti, ni a mí, ni a nadie presente en este mundo, sus ojos, los portales de los celtas, van mucho más allá, lejos de nuestra ordinaria existencia.

La telaraña, el iris, que rodea ese hueco negro, expone un apagado violeta pastel, casi como si una nube de ceniza espolvoreara suavemente la superficie, ¿aprecias cómo se contrae y expande? Va desde un círculo perfecto, hasta un ovalo cuya estrechez  rivaliza con la más fina de las líneas. Pero no hay nada de eso en su tersa y suave apariencia animal, solo la negrura absoluta, no hay iris, no hay pupila, tan solo un manto oscuro que todo lo cubre, encarnando en sus orbes, la más absoluta melancolía.

¿Y su cabello? Esas deshilachadas hebras que caen en exiguos mechones por su rostro, se entrelazan unas con otras, dando una apariencia ligeramente desordenada, pero con la suficiente abundancia como para cubrir no solo su frente, sino también parte de su rostro gracias a la largura de su  melena. Afortunadamente, el ojo derecho, gracias a que recoge su peinado tras la oreja correspondiente, disfruta de una mayor visibilidad y se puede apreciar ese lado de su cara, sus mejillas, su pómulo, el parpado y parte de su violácea ceja. Aunque, también puedes vislumbrar los hematomas y magulladuras en su faz, no es el tierno rostro de porcelana de una atesorada muñeca, sino de una maltrecha y descuidada por sus dueños, exhibiéndose como si el polvo hubiera oscurecido su color y la humedad agrietado su piel, cuando en realidad no fueron otros que los puños quienes cincelaron esa imagen.

Por desgracia, nada de eso se muestra en el menudo gatito que se esconde bajo su otra forma, su pelaje, anteriormente blanco, es lo suficientemente abultado como para que las miradas comunes no aprecien el maltrato oculto tras esa maraña de grisáceo algodón. Lo que antaño era una impoluta sábana blanca, no es más que un trapo viejo ahora, gris como las nubes de invierno.

Sus maullidos, susurrantes, agudos y cortados, casi como el breve silbar de un mirlo afónico, delatan el maltrato de su garganta, mientras que su cuello, cuando es humano, lo denota con  delineadas marcas dibujadas por el abrazo de dos manos ansiosas.

¿Dónde quedó el esplendor, la gracia y la magnificencia de los gallardos angoras turcos? Allí, quizá en la cuna de su abandonada y remota patria, lejos del aquí y el ahora, cuya pureza ya ha sido depravada por el perjuicio de la experiencia.


D. Psicológica:
 

Se ve tan pequeño cuando se encoge, basta con levantar la mano para que sus piernas caigan. Ya en el suelo se hace un ovillo y, torpemente, intenta cubrirse: esconde la cabeza, junta las piernas y reposa la frente en sus rodillas. Luego posa las manos sobre esas blancas orejas y, su cola, asustada, le rodea para buscar refugio en su vientre.

Si, agarrándole de la muñeca, intentas deshacer ese abrazo en el que se envuelve, alzará y volteará hacia ti para dedicarte ese terror tan particular que posee en sus ojos. Tan solo te contemplará, sin más, permanecerá quieto, inmóvil, hasta que hagas el siguiente movimiento, ni siquiera sentirás el titubear de su pupila o el sonido de su respiración, casi como si el tiempo se detuviera en él por unos instantes.

Por otro lado, si prefieres una violencia más directa, más franca y sincera, podrás comprobar como él ya se encuentra a la defensiva antes siquiera de que te acerques a su espacio personal, tan solo con oír tus pasos, se erizará. Una vez lo tengas, si expones su rostro, podrás observar el prematuro vidriado en sus ojos, acobardados. Sentirás como tiembla, los pequeños y sutiles espasmos de su llanto latente, como aparta la mirada o cierra los ojos, gira la cabeza o simplemente se muerde los labios. Entonces simplemente, golpea, ni siquiera podrá reaccionar y, aunque lo hiciera, su fuerza es tan escasa que basta un breve tirón para deshacer cualquiera de sus agarres. Es difícil que grite, su voz tan solo se ahogará en pequeños quejidos entrecortados, casi como el eco de breves silbidos.

Si en cambio, prefieres la gentileza, busca otra cosa, está bien educado, da igual que tanta paciencia tengas, da igual que tanto temple poseas, ni con empeño ni perseverancia lograrás el menor avance. No responderá cuando lo llames, no te mirará cuando le hables y se alejará si le tocas.

No puedes ser bueno, no con él, no debes ser amable, no si lo quieres con vida. Es necesario forzarle para que trague la comida, no confíes en dejarle solo y darle su espacio para que se digne a comer a solas, antes de que te des cuenta ya habrá intentado rajarse la garganta aunque sea con el tenedor. Mucho menos podrás dejarlo solo en la ducha y no esperes que se digne asearse él mismo mientras lo vigilas  porque lo único que conseguirás es que se arrincone contra la pared implorando en silencio porque te vayas, piensa pues, cuál es la opción que te resta.

Porque, si algún día experimentó lo que fue la felicidad, si algún día pudo esbozar una sonrisa o dirigir una mirada ingenua, inocente, dichosa, ya no se acuerda. Para él eso es simplemente algo que no existe, una utopía imposible, algo por lo que no merece la pena luchar, un gasto de energía inútil en el que la decepción terminará de desgarrarle por dentro. Solo le queda una fantasía, una ilusión, un sueño idealizado. Y es poder cerrar los ojos para hundirse en la calma eterna, dónde no hay sufrimiento, dónde no hay ansiedad, dónde no hay nadie, solo la calmada y apacible oscuridad.

No te engañes, da igual tu afán, los sacrificios que hagas, el sudor y la sangre que derrames por él, jamás será suficiente. Así que... no te encariñes con él, no te hagas eso a ti mismo.


Historia:


Belmei

« Y ese día, la conocí, a aquella a la que muchos llaman desesperación. Escoltando a la más férrea de las convicciones, al todo o nada, al sí absoluto. Allí estaba, reflejada en  aquellos ojos que carecían del mínimo atisbo de vacilación. Pude ver las marcas, la sangre. Pude ver los vestigios, las pruebas. Su cuello, acardenalado, la horca improvisada con sabanas aún yacía sobre sus hombros. Sus brazos, cubiertos con las marcas de sus propias fauces. Aquellos desgarros encarnizados invadían toda la piel que el pequeño pudo alcanzar, algunos con una profundidad estremecedora. No, aquello no era ninguna menudencia, ese dichoso canalla había llevado a semejante criatura a aquel monstruoso límite.

En aquel momento, en aquel instante, ninguno de nosotros fue capaz de imaginar a que aberraciones fue sometido para preferir con tanto fervor la muerte. Desgraciadamente para nuestras conciencias, no tuvimos que figurárnoslas, muchas de ellas yacían apuntadas en la agenda del sospechoso, algunas, con fotografías anexadas. Con mi más genuina sinceridad, las imágenes allí expuestas, superaban con creces la carnicería que el propio minino se auto provocó con tal de huir de aquellas bestialidades. »

— Belmei, ese era el nombre de uno de los policías que le rescató de su tercer amo, cuyos gustos dejaban que desear. Si os lo estáis preguntando, tan solo fue condenado a una multa pese a todo lo que hizo, el minino ni siquiera pudo denunciar.

Actualmente, vive en casa de Belmei, quien no solo lo ha acogido, sino también cedido su apellido. Desgraciadamente para el felino, carece de existencia civil y a ojos de la sociedad no es reconocido como una persona no teniendo más derechos que una mascota cualquiera.

Kuro es completamente incapaz de valerse por sí mismo.


{E X T R A S}


Gustos:



  • Estar solo.
  • El silencio.
  • La leche tibia.
  • Dormir.
  • Otros gatos.
  • La oscuridad.



Disgustos:



  • El agua.
  • Los baños.
  • Los perros.
  • Las personas.
  • El dolor.
  • Que chasqueen los dedos.



Información extra:


— Mide 188 cm y pesa 72kg.
— Tiene las uñas relativamente largas. El corte que muestra en ellas es stiletto.  
— Belmei, en por de que no se auto lesione, le fractura ambos pulgares una vez cada 1-2 meses, dependiendo de su recuperación. Es por eso que Kurr mantiene las manos siempre vendadas y con las falanges antedichas, prácticamente inmovilizadas para evitar malformaciones.
— Wolfgang es un apodo que le viene dado por su otro amo. Le aterra escucharlo.
— Suele llevar bozal. Es propenso a morderse.




Campo Obligatorio

♂Físico

Nombre del Anime/Manga/Videojuego del que procede:
Lucky Dog 1
Nombre real:
Giulio Di Bondone
Imagen:
Spoiler:


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Re: Kuro Vahşi

Mensaje por Kuro Vahşi el Vie Sep 16, 2016 2:36 pm

Finalizada.

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Re: Kuro Vahşi

Mensaje por Marek Lundgren el Dom Sep 18, 2016 1:41 am

FICHA ACEPTADA

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Re: Kuro Vahşi

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