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Vie Ene 11, 2019 11:24 am por Sono Hanasaki


En construcción

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En construcción

Mensaje por Sono Hanasaki el Vie Ene 11, 2019 11:24 am

• Apodo: Rubito.
• Nombre/Apellidos: Sono Hanasaki.
• Edad: 26 años.
• Raza: Inmortal.
• Nacionalidad: Inglés.
• Fertilidad: Fértil
• Pet: Ninguno.
• Profesión: Agente de Policía.
• C. Sexual: Suke..

{D E S C R I P C I O N E S}

• D. Física:
Sono es un chico tremendamente atractivo por su aspecto andrógino. Posee una sedosa media melena que le llega al inicio de los hombros. El color de sus cabellos de un rubio oro, cual rayos de sol en la mañana, esos finos hilos ondeantes le confieren el apodo de “Rubito” para aquellos con los que Sono no entabla una amistad o con los que no se lleva demasiado bien. Bajo su perfilado flequillo se esconcen unos ojos rasgados de un color miel, acompañados de unas frondosas y rizadas pestañas que hacen ver sus orbes más grandes. Sus labios son algo gruesos y de un color rojizo que esconden una dentadura blanca y perfectamente alineada, cuando sonríe se le ve mucho más dulce y tierno. Su rostro es simétrico, con una piel suave y aterciopelada que es fácilmente confundible con la porcelana, siendo el color natural de su piel de un blanco empolvado pero no pálido. Su aspecto nórdico le confiere una primera imagen de alguien débil, pero mide 1,77m y es delgado, se ejercita para estar en forma y no tiene demasiado músculo ni la espalda demasiado ancha, por lo que parece que tenga un cuerpo de chica aunque sus brazos bien torneados y piernas están bien estilizadas, en general su cuerpo está perfectamente definido.

En vestimenta suele ir algunas veces con el uniforme de la policía, pero cuando no está de servicio Sono suele ir vestido de forma bastante normal. En verano suele ir con una camiseta unos jeans cortos por encima de la rodilla con las zapatillas a juego, incluso a veces le gusta llevar zapatillas con algo de cuña para que le estilice más las piernas. En invierno, por el contrario, suele llevar más ropa al no soportar del todo bien el cambio de estaciones, Suele vestir con una camiseta térmica de color blanca junto con un suéter del mismo color y una chaqueta marrón por encima que imita al cuero, En invierno no suele llevar pantalones vaqueros porque le parecen fríos, por eso suele llevar unos pantalones negros que se asemejan al vaquero por fuera pero por dentro la tela es de invierno. En ocasiones especiales lleva zapatillas con cuña o zapatos con este accesorio, y de normal, lleva unas zapatillas blancas, negras o marrones a  juego con la camiseta o chaqueta que lleve puesta.  


• D. Psicológica:


• Historia:

Su historia comienza un soleado lunes de septiembre con el inicio del curso en la preparatoria.  Sono bajó del coche y miró el gran edificio que se alzaba imponente ante sus ojos. Con paso ligero se adentró en este con sus maletas a juego en los colores,  y sin más se dirigió hacia la administración para que le informasen de los horarios de clases, de la ubicación de su habitación compartida y las clases a las que debía asistir. Tras la guía de la amable secretaria deambuló por los pasillos hasta dar con su nombre en una placa pegada en la pared al lado de una puerta que sería su nuevo dormitorio; en donde encontró algunos alumnos de tercero que serían sus compañeros,  una vez hicieron las presentaciones pertinentes y consiguió desembarazarse del equipaje, uno de los chicos se prestó amablemente a enseñarle el colegio para que no se perdiera a la hora de buscar las clases.  

Se enteró que el colegio tenía su propio equipo de soccer al que presentaba a torneos con otros colegios de la zona. A Sono no le entusiasmaba demasiado, sin embargo a sus compañeros de habitación con los que entabló una bonita amistad les encantaba, además era una buena idea asistir para saltarse algunas clases y que nadie te dijese nada. Fue allí donde vio por primera vez al que se convertiría en el amor de su vida. Entre vitoreó vio a todos los jugadores salir corriendo al campo con el equipo de fútbol de pantalones cortos y camiseta holgada de manga corta, los chicos saludaban al público, pedían ánimo agitando los brazos saludando a sus fans, todos enloquecían en gritos y Sono estaba un poco agobiado con el ruido.Y cuando le vio a él, sus oídos se ensordecieron como por arte de magia cuando vio a un chico moreno con los ojos azules como el agua cristalina y la sonrisa más inocente del universo. Su amigo le dijo que ese era el capitán del equipo por el brazalete en el brazo como se llamaba. Sono siguió a ese chico durante todo el partido con su número de la camiseta grabado en la mente y con su nombre memorizado.
Una vez el partido terminó con la victoria de su equipo los chicos se saludaban y se intercambiaban las camisetas, hasta los de segundo año estaban como locos por conseguir camisetas, sobre todo la camiseta que había llevado el capitán, todos querían hacerse fotografías con él, por lo que el rubio no se acercó y prefirió irse antes que enfrentarle.

Días después se enteró de algunos jugadores iban a su misma clase y entabló conversación con ellos, pero nunca veía al capitán, hasta que un día entró en la clase acompañado por sus amigos y vio aun chico sentado en la mesa contando alguna anécdota graciosa, lo dedujo porque el corro a su alrededor se reía con él, se quedó petrificado cuando vio esa sonrisa y esos ojos azules encontrarse con su mirada. Sono podía decir que existía el amor a primera vista, no supo que hacer y le sonrió sin poder hablar con él porque había entrado justo el profesor. Aún así no dejó de lanzar miradas furtivas en su dirección. Las clase terminó y unos cuantos jugadores se acercaron a su amigo y a él para invitarles a comer con ellos, lo mismo hicieron con Shinichi, el capitán del equipo que llevaba el número 16 en la espalda cuando jugaba al soccer pero que ahora llevaba el uniforme azul con su corbata verde, era tan apuesto, y mucho más le pareció cuando se lo presentaron a la hora de comer.

Pensó que no tenían demasiado en común, pero se llevaron especialmente bien, Shinichi era muy divertido y no tenía miedo de hacer el ridículo para hacer reír a sus amigos, todos le adoraban y le respetaban. Sono sentía su corazón moverse intranquilo cuando él se le acercaba o le miraba y le sonreía, por alguna extraña razón no podía verle directamente porque le daba vergüenza. Sin embargo Shinichi era todo un descarado que no le quitaba los ojos de encima. Una vez que terminó la comida era hora de despedirse, estaba deseando que tocase el turno del número 16 quien le apartó el cabello del rostro y se los dirigió detrás de la oreja, en ese momento en que su mano rozó su rostro supo que quería estar con él por como su corazón latió de fuerte con su presencia.

Un día estaba en la piscina pensando en como podría decirle a ese chico todo lo que sentía por él, y sin embargo por otro lado no se atrevía porque tenía muchos pretendientes. Necesitaba una señal urgente. El cielo debió haber escuchado sus plegarias porque de repente se abrió la puerta y era Shinichi el que se dirigía con el bañador hacia donde él estaba, quiso saludarle pero no le salieron las palabras, solo pudo sonreír y alzar una mano. Hablaron y nadaron juntos, se acercaban cada vez más y Sono solo pensaba en besarle los labios pero no se atrevía ¿y si tenia pareja? no podía aguantarlo, así que de nuevo el universo intervino siendo el propio Shinichi el que le diera ese primera beso que hizo que Sono cerrase los ojos y su mente se transportase al mismísimo cielo.
Meses posteriores estuvieron saliendo, Sono era la persona más feliz del mundo, quería estar con Shinichi todo el tiempo hasta que cometió el que sería el mayor error de su vida.

Sono quería probar suerte en el mundo del modelaje, se hizo un book de fotografías y probó suerte en otros países con la buena fortuna de que lo llamaron de Francia. La idea le entusiasmó en ese momento y estaba realmente feliz de que por fin pudiera probar suerte en el mundo para ser modelo profesional, lo que no sabría es que le llevaría a tomar una de las peores decisiones de su vida que implicaría que perdiera a Shinichi. El moreno no estaba de acuerdo en que se fuera porque temía que le dejase, eso no estaba entre los planes de Sono, pero tampoco lo estaba el que estuviera completamente incomunicado en Francia, llegó un momento que el moreno se sentía abandonado y no era para menos, incluso Sono pensó en dejarle pero no quería estar sin él.
Francia le sorbía casi todo el tiempo, las franjas horarias eran diferentes, no podían hablar casi nunca, a veces estaba tan cansado que se quedaba dormido y no llegaba a las horas acoradas para poder hablar con su novio, por eso un día el último mensaje que vio de Shinichi, fue en el que le decía que no podía más y que no quería seguir extrañandole en la distancia, que sentía que no hubieran podido hablar antes pero no lo soportaba más. Sono lo vio tres días después y rompió a llorar a pesar de que él le deseaba la mayor felicidad del mundo en sus proyectos y que esperaba que cuando triunfase pudieran hablar de todo lo que les quedó por decirse. El rubio quiso salir de Francia a toda prisa, pero no se lo permitieron por el contrato que tenía firmado de dos años.

Tras dos años Sono era libre, tenía fama, y podía negarse a aceptar cierto tipo de contratos que no le convenían. Desde siempre estuvo siguiendo la pista del moreno, se convirtió en el detective más joven de la comisaria, tenía los recortes de los periódicos guardados desde que empezó. El problema era que salia con un chico de segundo se acordaba de él, y se habían casado. Sono estaba roto de dolor, había sido un completo idiota por no cuidar del amor que sentía por ese chico y ahora ya no estaba más.
Los compañeros se lo llevaron a una fiesta de modelos y gente famosa pero Sono no podía pensar en nada más que en que el amor de su vida se había casado. En una de estas el rubio fue al baño y un chico muy raro le abordó. Le dijo que sabía como aliviar su dolor y no era con drogas, solo tenía que hacer un pacto con el diablo. Sono le tomó por loco y se alejó lo más rápido posible de ese hombre que parecía necesitar una ducha.
Días posteriores vio otra noticias en donde decía que Shinichi había tenido un hijo. Sono estaba hundido con la noticia y decidió hacer lo que le había dicho ese hombre, así que se vistió pensando en que no sabía donde buscarle y de repente sonó el timbre de la puerta de su casa, era ese misterioso hombre otra vez, pero...¿como?

No le importó como, estaba allí y quería pactar con el demonio. El ritual no eran nada de velas, sacrificios o sangre de una virgen, simplemente tenía que pedir lo que quería. Sono dudó pero lo hizo, el hombre negó con la cabeza, ahora estaba desesperado y quería algo de mucho valor a cambio, le entregó su alma con la condición de que se la devolvería si conseguía enamorar a Shinichi, sin trucos. El hombre aceptó en caso de que lo consiguiera, cosa que no dejaría que pasase, le dejaría ser humano inmortal porque un demonio no deja de ser demonio. Sono aceptó y se convirtió en un portal que recolectaba almas para el más allá.

Apareció de forma intermitente en la vida del moreno, pero sin éxito, usó sus poderes para convencerlo de romper su matrimonio pero sin éxito, hasta que la propia pareja del moreno no supo como hacerle feliz y Shinichi quedó roto y abandonado. Fue aquí donde Sono empezó jugar un papel fundamental en la vida del moreno; a ser su apoyo, a hacerle saber cuanto valía,  lo poco que se valoraba, y sobre todo, a ayudarle a reconstruir lo que quedaba de él.
Se volvieron a enamorar, y el pacto quedó saldado. Shinichi fue a buscar al Sono al propio infierno para recuperarle cuando no lo secuestraron. Shinichi estaba completamente loco pero el rubio recuperó su alma, su parte humana y el amor del amor de su vida que lo sacaba en brazos del infierno para empezar de nuevo. ¡No se podía ser más feliz que en ese momento!  

Desde entonces ambos han empezado una nueva vida en esta isla trabajando juntos.
 


{E X T R A S}
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