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El otro Pávlov.

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El otro Pávlov.

Mensaje por Taffy Tearlach el Lun Nov 07, 2016 5:49 pm

Apodo:
Tobby
Nombre/Apellidos:
Taffy  Tearlach
Edad:
16
Raza:
Shifter (Husky rojo)
Nacionalidad:
Escocesa
Fertilidad:
Fértil
Pet:

Profesión:
Desempleado
C.Sexual:
Uke

{D E S C R I P C I O N E S}

D. Física:


Es un cachorro bonito, con un pelaje  fuerte y denso de color rojizo por algunas zonas, mientras que en otras exhibe el blanco característico. Se puede apreciar tanto en su forma animal, como en su forma humana, pues al ser una mezcla entre shifter y licántropo, siempre mantiene, en cualquiera de sus formas, cola y orejas animales. Su piel humana en cambio es clara, casi pálida, siendo muy fácil que se queme al no tener la protección de su pelaje. El color de su cabello coincide con el caoba de sus orejas y cola. Por último, sus ojos son dorados en su forma humana y celestes en su forma animal.

D. Psicológica:
 

Es alguien tranquilo, sumiso y obediente. Tiene una gran facilidad para reconocer sonidos y asociar símbolos o palabras breves a ordenes simples, conociendo ya de antemano ordenes tales como el "sit" (sentarse), "plas" (agazaparse), "bang" (hacerse el muerto), etc...

Su actuar está condicionado por las ordenes de su amo e instintos básicos, entre los cuales, el hambre destaca por sobretodos, aunque no roba comida, sí sabe pedirla. Es relativamente inofensivo, no muerde, no gruñe y es generalmente manso, a menos que se allane la morada de sus propietarios, actuará como un perro guardián, llegando a atacar al intruso.

Gusta de las muestras de cariño, por lo que no dudará en aceptarlas vengan de quien vengan, eso incluye desconocidos, no es raro que se deje mimar y consentir por estos, y hasta coma lo que le ofrezcan. Ya ha ocurrido varias veces que lo han 'raptado', aunque sus amos siempre han logrado encontrarlo y traerlo de vuelta.

Es incapaz de articular palabras, ni ladridos, por lo que se comunica exclusivamente por diversos tipos de aullidos y gestos mudos
.
Historia:


“Protégelo.” Aquella fue la única palabra que aquella le ofreció la víspera del fatídico día, el fiel amigo de la madre, tan solo pudo inclinar la cabeza, no solo en señal de respeto, sino en mudo juramento de que llevaría a cabo aquella empresa: “...con mi vida, .”

Al día siguiente, llegó tarde a la cita con la manada, sus fauces, pinceladas con sangre, les daba a entender a sus compatriotas que había llevado a cabo su misión con éxito “...está muerto.” Aguantó con firmeza la mirada confusa que le dedicó la loba, quién hacía tan solo unas horas le había confiado a su lobato para que huyera con él.

Entonces, la mesura que ambos animales, sentenciados a muerte, habían mantenido hasta entonces, pareció deshacerse cuando aquel pronunció sus últimas palabras dedicadas a la madre de la criatura “Lo sient..”, no alcanzó a terminar la palabra, el padre del cachorro ya se había abalanzado sobre aquel, tomando su forma animal en el salto y cerrado sus fauces sobre la garganta del contrario una vez lo alcanzó. Su forma animal era mucho más imponente que la de un lobo adulto, pues al contrario que todos los cánidos que allí ubicaban, él no era un shifter, sino un licántropo. Así pues, su fuerza no era digna de risa, el cuello de aquel canalla cedió al primer mordisco, habiéndole seccionado la cabeza.

No tardó en sentir como el resto de miembros de la manada arremetían contra él, pero no hizo nada por evitarlo, tan solo buscó con la mirada los ojos de su compañera. Apenas intercambiaron unos instantes de complicidad y amargura antes de que las fauces de los lobos dieran muerte al padre.

Mientras los integrantes de la manada, se desquitaban despedazando los restos, una de las antiguas amigas de la madre le brindaba una muerte menos violenta, aprovechando que esta no se había transformado, se apresuró en ejecutar un corte limpio en la yugular de la joven y, tomándola en brazos cuando aquella desfalleció por la falta de sangre, espero pacientemente a que esta pereciese en sus brazos, protegiéndola así que los integrantes más salvajes de la manada la descuartizaran antes de expirar.

Lejos, al otro lado del valle, dónde los arboles perdían densidad y la foresta se quedaba atrás, se erguía una modesta aldea. Frente a una de las puertas, sobre el felpudo, un pequeño cachorro de Husky se encontraba acurrucado, tiritando de frío pese al pequeño amasijo de pieles en el que se encontraba envuelto.  


❅❅❅❅❅❅


Pasaron los años y aquel cachorro lleno de sorpresas, fue adoptado como la mascota de la familia que lo encontró. Pese a su capacidad para tomar forma humana, fue adiestrado como un perro, aunque se le enseñó a hablar. Entre otras cosas, se le encargaron diferentes trabajos, cuidar del ganado al pastar, arar el campo, es decir, todo lo propio de un campesino, a excepción de que, no era visto como una persona más, sino como un animal, así pues, estaba sometido al sobreesfuerzo que se le daba a los caballos, bueyes y demás animales de trabajo allí. Y, pese a que su mestizaje le otorgaba un aguante muy superior a estos últimos, aún no era más que un cachorro, ese tipo de esfuerzo le provocaba un gran agotamiento y deterioro, sobre todo teniendo en cuenta que su alimentación no era precisamente la mejor.

Tampoco tenía permitido dormir en una cama, sino en el granero con el resto de animales. No comía en la mesa, debía esperar en la puerta de casa a que le sirvieran las sobras de ese día en un cuenco. Los tratos de cariño estaban reservados a las personas, pese a ser el can de la familia, nunca fue visto con buenos ojos, lo que implicaba cierto recelo y desconfianza por parte de los campesinos. Pero el cachorro era feliz.

Con el tiempo, según el joven se hacía mayor, aunque no tanto su cuerpo dada su raza, comenzó a escaparse en sus ratos libres. Por alguna razón que desconocía, tenía la imperiosidad de correr hacia el bosque que se divisaba a lo lejos, cerca de las montañas nevadas. Le encantaba la sensación de correr tras los cervatillos, ardillas y demás animales, aunque nunca llegó a cazar ninguno, estaba lo suficientemente domesticado para solo seguir sus instintos por diversión, sin llegar a atacar nunca.

En sus escapadas, las cuales le ganaban varios pares de palizas al llegar a casa, conoció a un joven miembro de una manada que parecía vivir en aquellos bosques. Se hicieron amigos.


❅❅❅❅❅❅


Ese día, su dueño había salido a caza, cuando aquel llegó, echó a correr en su busca, recibiéndole con una de sus tantas sonrisas mientras su cola se sacudía inquieta a su espalda y sus orejas se alzaban, curiosas ante la pieza que aquel había traído. Pero cuándo reconoció aquel ensangrentado pellejo en las manos de su patrón, sus oídos parecieron captar el fantasma de un chasquido que no llegó vibró en el aire, como el partir de una rama que solo él escuchó. Sus ojos se quedaron abiertos, incapaces de parpadear, mientras la imagen que estos le proporcionaban fue partiéndose, con surcos irregulares que iban estallándose hasta deformar su visión en un borrón difuso.

Las lágrimas comenzaron a caer mucho antes de que pudiera darse cuenta y, si bien en sus últimos instantes de conciencia intentó decir algo, de su garganta tan solo salió un ruido agudo y afónico.

A partir de entonces, perdió totalmente la capacidad del habla y sus instintos afloraron de forma irrevocable. Se olvidó de sí mismo, de su razón. Dejó de ser un niño para convertirse en cachorro, viéndose privado de toda similitud con el ser humano, ya no era ni el amago de una persona, sino una bestia amaestrada.


{E X T R A S}


Gustos:


—Comer, dormir, correr y revolcarse en la hierba. Las ovejas, ardillas y varios mamíferos. Las caricias en el vientre.

Disgustos:


—La oscuridad, los rayos y las tormentas, se asusta fácilmente durante estas últimas, por lo que no es difícil verle intentar esconderse mientras gimotea. Las cosas amargas. Los golpes en el hocico, los bozales y las correas.

Información extra:


—La aldea en la que reside se encuentra a las afueras de Kyuushu, al norte de una famosa estación de esquí, aunque el pueblo no es muy conocido.

—La madre del can era un cruce entre un lobo y un Husky, el cachorro heredó la raza de sus antecesores más lejanos de la misma, siendo un shifter de Husky y no de lobo, aunque, debido a parte de los genes del padre, no puede ocultar sus orejas y cola animales durante su metamorfosis humana.  

—La familia con la que convive tiene dos hijos, estos suelen entretenerse enseñándole trucos y ordenes.

—Carece de pensamiento lógico, guiándose más por un aprendizaje asociativo llamado condicionamiento clásico.

Campo Obligatorio

♂Físico

Nombre del Anime/Manga/Videojuego del que procede:

Nombre real:

Imagen:
Spoiler:


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Re: El otro Pávlov.

Mensaje por Marek Lundgren el Mar Nov 08, 2016 12:06 am

Ficha aceptada


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