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Cuando el cazador se convierte en presa.

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Cuando el cazador se convierte en presa.

Mensaje por Shinobu Shiedfild el Jue Sep 15, 2016 4:11 pm



Integrantes:




Makoto:  -Ojea al enano(?)-


Shinobu Shiedfild: -Mira raro al ¿zorro? ¿humano? ¿acosador?-


Makoto: Eh, lo siento... Solo me quedé un poco atontado, eres de muy buen ver y se me hizo inevitable -Mintió... En parte (?), guiñándole un ojo-


Shinobu Shiedfild: -Su mirada quedó clavada en el ajeno, soltando un suspiro apenas audible cuando lo escuchó.- ... -Lo miró de arriba abajo.- Siento decir que aunque también lo eres, estoy servido.-Enseñó el reverso de una carta y le dio la espalda, simple farol para deshacerse de un tipo raro(?)-


Makoto: No me extraña, me sorprendería si no... Pero -Sonrió- No soy de estos lares, pero por si cambias de opinión estaré en la habitación 212 del hotel de la Quinta avenida (?), no tiene perdida... -Se despidió alzando la mano- Hasta luego, guapo -Un farol también, aunque estaría ahí realmente. Si picaba, lo capturaría fácil y terminaría el trabajo rápido, sino, le tocaría continuar siguiéndolo desde las sombras para pillarlo-


Shinobu Shiedfild: ... ¿Sabes? Llamaré a la policia si te me vuelves a acercar.-Susurró desconociendo que no le servía de nada.- Adios.-Se despidió con cierta frialdad, dándole la espalda y encaminándose al centro comercial más cercano. Vería una pelicula y después seguramente pararía a picar algo en un restaurante de comida rápida. Con suerte, encontraria un buen humano con el que cruzarse(?)-


Makoto: -Alzó las manos- Perdone usted caballero, seguro es porque fui muy lanzado. Paso la tarde de hoy rondando por la plaza que está al lado, y hay un café si gustas, es un sitio público y no te podría hacer nada -Una vez más, le guiñó el ojo- No se lo propuse en primer lugar porque si decidías aceptar te podían pillar -Se alejó a una distancia prudencial para que no se alarmara ni se sintiera más acosado de la cuenta- Yo solo lo dejo caer, si cambias de opinión ya nos veremos, si no, adiós, que no soy un acosador, solo un pobre hombre que quedó encandilado nada más verte -Para darle un poco más de espacio, fue él quien en principio se fue alejando hasta que el contrario le dio la espalda, cuando hizo lo mismo. Él esperaría, sino, ya le tocaría hacer uso de su capacidad para ocultarse-


Shinobu Shiedfild: ... -El que insistiera le dio mala espina, demasiada.- Creo que rechazaré la oferta.-Susurró temiéndose que fuera a ponerle algo en la bebida cuando no mirara.- Así que... busquese a otro, no quiero hacerle perder el tiempo innecesariamente.-Bufó dando por finalizado el encuentro, no lo quería cerca, podía ser una buena presa con la que cruzarse, pero prefería no arriesgarse a estar solo con un tipo que asemejaba ser tan peligroso.- ... -Un par de horas después, salía del cine aun sosteniendo la bebida tamaño gigante que había pedido, mirando a ambos lados mientras trataba de decantarse por un local de comida.-


Makoto: Es una pena, pero no te preocupes. Adiós entonces -Sonrió y se alejó por su lado, aunque asegurándose de no perderle el rastro. Para cuando el chico salió del cine, él ya se había colado en un edificio no muy lejos, pero se aseguró un buen puesto en la terraza del mismo para vigilarlo desde allí con unos binoculares, asegurándose de que las plantas decorativas del edificio le taparan bien. Esperaría a que estuviera lo suficientemente descuidado o directamente, dormido para emboscarlo con el sedante-


Shinobu Shiedfild: -Entró en una hamburguesería, pidió un menú grande y se tomó su tiempo en engullir el mismo, mirando la ciudad desde el ventanal que había enfrente.- Me aburró.-Pensó en voz alta mientras daba un mordisco a su hamburguesa y lo masticaba con lentitud, para cuando terminó pasó media hora, tiempo suficiente para que tocara volver a casa. Bajó hasta el piso más bajo y se quedó esperando el autobus.-


Makoto: ... -No podía negar que su trabajo era un poco lento y aburrido, pensó que hubiera sido más rápido que lo tratara como un padre frustrado al ver un niño solo por la calle en lugar de intentar ligárselo, pero ya era tarde . Cuando lo vio tomar el autobus bajó hasta el auto que le proporcionaba la agencia. Nada especial, un coche común para no llamar la atención. Había sido entrenado para no llamar la atención y, en cuanto el bus hizo su parada, él rodó un poco más para aparcar disimuladamente en otra calle, devolviéndose rápidamente para seguirlo a pie, siempre manteniendo un bajo perfil, camuflajéandose en la multitud. Si conseguía determinar su vivienda tan solo le bastaría con vigilar algún ventanal donde pueda, al menos deducir, que ya estaba durmiendo, el resto... Bueno, menos mal estaba en forma como para colarse en una casa ajena-


Shinobu Shiedfild: -Llegó a casa tras un rato caminando, no estaba demasiado lejos de la parada de autobus, así que tampoco sería dificil localizarlo. Abrió la puerta y entró en un pequeño edificio, de apariencia modesta, apenas destacando de entre el resto.- Llegué... -Susurró cuando entró en su respectivo apartamento, las luces apagadas y la ausencia de una respuesta le indicaron que no había nadie en casa. Suponía entonces que el hombre de la noche anterior habría recogido sus cosas y huido de allí. Revisó entonces su telefono en busca de mensajes, pero nada, eso le hizo soltar un leve gruñido y dejar el aparato sobre la entrada. Iría a dormir, estaba cansado. Cerró las persianas y cortinas de su habitación, además de cerrar la puerta de esta, solo dejándo la luz del pasillo encendida antes de acostarse en cama.-


Makoto: -Aprovechó el momento que vio prácticamente todas las luces apagadas. Se coló por la cocina y se colocó en manos la jeringa con el sedante para no perder tiempo. Se encaminó, poco a poco, hacia la habitación-


Shinobu Shiedfild: -Sueño ligero, demasiado ligero y una alarma, la cual sonó al notar al intruso colarse en la casa.- ... -Se despertó algo sobresaltado, encendiendo la lampara al lado de su cama y mirando a la puerta con desconfianza.- ¿Quién anda ahí? No hay nada para robar... Largate.


Makoto: -Rápidamente buscó un escondite y lo encontró bajo una mesa. Solo necesitaba que le diera la espalda para clavar la jeringa en su cuello, pero si le pillaba ahora... Podía darse por muerto-


Shinobu Shiedfild: Oye... -Sus ojos se afilaron y su piel comenzó a volverse grisacea, aunque agraciadamente su forma aún permanecía.- Lárgate ¿quieres? -Susurró encendiendo la luz de la habitación y mirando alrededor con cierta confusión.- Te oí, sonó la alarma, arreglemos esto pacificamente. Si es por hambre, puedo darte comida.


Makoto: ... -Lo que él pretendía no se podía arreglar de forma pacífica. Le daba algo de pena al verlo negociar pero si revelaba su posición e intenciones ahora estaba muerto, así que se limitó a esperar que el contrario se descuidara o se diera la vuelta, que quedara a espaldas de su posición para asaltarle, aguardando con paciencia el instante donde estuviera en la posición perfecta, pues solo tenía un intento-


Shinobu Shiedfild:  ... Humanos.-Soltó tras un bufido, cogió una pistola de un cajón y la cargo con paciencia.- Contaré hasta cinco, si no sales para entonces, te volaré la cabeza apenas te encuentre.-Amenazó mientras tomaba asiendo en el mismo mueble donde antes estaba guardada el arma.- Uno.... Dos.... Tres.... (?)


Makoto: -Ante la amenaza supo que no tenía más opción que atacarle apenas se movilizara. Y así lo hizo, no lo dejó contar hasta cuatro para cuando saltó de debajo de la mesa, mandando la misma a volar con la esperanza de que sirviera de distracción y su plan era abalanzarse sobre el contrario e inmovilizarlo lo más rápido posible colocándose en su espalda para pasar ambos brazos bajo los contrarios. Armado con la jeringa y valor así lo hizo, pero un paso en falso y sabía que hasta ahí llegó-


Shinobu Shiedfild: Oh, así que eres uno de "ellos" -Susurró con calma pese a la mesa volando y él bajo el agarre de un desconocido.- Y supongo que eso debería dormirme... ¿Estás seguro de que sólo me dormira? Soy muy frágil, una mala dosis y eso podría matar a tu conejillo de indias.-Informó con rapidez, pero conservando su indiferencia.- No tengo ganas de morir y por tu reacción, tú tampoco...


Makoto: Sí... Y lo siento mucho, no es nada personal -Comenzó mientras afirmaba el agarre, enderezándolo para poder poner bien la jeringa- Mi entrenamiento y experiencia me dicen que sí, el único peligro es que si te mueves puedes partir la aguja dentro -Dicho esto, enterró la jeringa en la yugular, vaciando su contenido- No te mataré, y al menos yo, no pretendo hacerte más daño del necesario -Desechó la jeringa en el suelo, dedicándose entonces a palpar su cuello para medir su pulso, sin soltarlo- Si quieres que lleve algo de aquí a tu celda, este es el momento, en poco quedarás inconsciente


Shinobu Shiedfild: -Chasqueo la lengua y suspiró cuando sintió el pinchazo.- Oh... Así que además nos coleccionáis.-Murmuró mirándolo de reojo, trató de pensar rápido que llevar y asintió.- En la nevera, detrás de ella hay otro frigorífico. Traelo. Puedes abrirlo, pero su contenido pueda que te revuelva las tripas... No me malinterpretes, es sólo trabajo también. Y, en mi mesilla, tengo dos libros sin terminar, me vendrán bien para leer.-Respondió mientras su vista se paseaba por el lugar, aburrido y esperando que hiciera efecto de una vez sedante.- (En el frigorífico escondido se podría encontrar sangre y diferentes órganos de humanos, algunos musculos y si se miraba en el cajón de abajo de todo, alguna que otra pieza completa de un brazo o cabeza)


Makoto: Bueno, muchos van para el departamento de investigaciones, así que se necesitan muchos sujetos de prueba para exponerlos a distintas condiciones. Otros tienen mejor suerte... -Asintió- Muy bien, llevaré eso entonces. Ahora... -Esperó a que su pulso se debilitara un poco y estuviera cerca de la inconsciencia para aflojar ligeramente el agarre para comenzar a sacarle la ropa- No me malinterpretes si aún te queda consciencia, voy a ponerte las ropas de seguridad -En su espalda llevaba una mochila con una especie de camisa de fuerza y varias correas, que le colocaría cuando se asegurara de que estuviera inconsciente. Las correas parecían bastante ajustables: después de todo puede que cambiara de forma a la mitad del traslado, siendo que si se transformaba en uno de los pequeños podía escabullirse, y si era de los grandes podrían estrangularlo y acabar matándolo, cosa que no se deseaba. Una vez estuvo del todo inconsciente procedió a llevarlo en su hombro hasta el asiento trasero de su auto, asegurándolo bien, y no demoró demasiado en llevar los libros en la mochila y la nevera, por fortuna no muy grande, a cuestas sobre su espalda, llevando la misma hasta la maleta del auto-


Shinobu Shiedfild: -Tardó un rato en dormirse, aunque no demasiado, el efecto era suficiente para afectarle y él albino no tenía ganas de resistirse.- Espero que no me toque ser un conejillo que quereis diseccionar.-Susurró poco antes de dormirse, no se percató del cambio de ropa, aunque en realidad no le hubiese molestado. Despertó unos minutos después de llegar al coche, hizo bien en atarlo pues no se habría quedado de brazos cruzados y trataria de escapar, pero inmovilizado como estaba solo soltó un gruñido inconforme.- Esto aprieta mucho... -Aún andaba algo atontado a causa del sedante, pero poco a poco se iba despejando.- Si hubiese sabido que no eras un simple ladrón habría disparado antes de preguntar... -Confeso mientras trataba de patalear un poco.-Pero no me tengas rencor si sucede que logro devolvertela... Empezaré por arrancarte esos ojos, son preciosos.


Makoto: Ni a mi, me has caído bien, pero eso no lo decido yo -Probablemente para cuando despertó ya estaba conduciendo, por lo que lo miró en el retrovisor, arqueando una ceja- Vaya, no te duró nada. Quizá debí usar una mayor dosis, eso pudo haber sido peligroso -Suspiró- No eres tan malo, tuviste esa consideración. Hago esto porque necesitaba mucho dinero, y ahora si deserto me matarían, pero la verdad es que no es agradable toparte con unos que son majos y tener que enviarlos a la agencia igual -Asintió, volviendo del todo la vista al camino una vez más- Lo entendería, aunque yo preferiría morir rápido... Hmm... -Guardó un largo silencio de repente- ¿Sabes? No tengo mucha influencia por ser un simple empleado, pero no perdería nada por intentar que te pongan en el departamento de relaciones exteriores, ahí te tratarían muy bien, porque es para fines diplomáticos...


Shinobu Shiedfild: ¿Peligroso? ¿Allanar la casa de alguien y además secuestrarlo no es lo que haría un tipo peligroso? –Suspiró y miró por la ventana, quería situarse un poco, agradecía que no le habían tapado la cabeza.- Todos necesitamos mucho dinero, eso no te va a exculpar.-Musitó mientras continuaba observando las afueras del vehículo, era lo único que cambiaba. Y podría ser simplemente por ello, pero de repente, una camioneta se desvió de su camino y se estampó contra el coche que escoltaba al alien, lo hizo por la parte trasera derecha, por lo que el conductor sería el que recibiría menos daños, aun así, el acompañante no pareció sorprenderse ni molestarse por ello.- Llegáis tarde… -Susurró con voz tranquila cuando unos tipos arrancaban la puerta trasera y le ayudaban a cortar las ataduras de la ropa, además de apuntar a la cabeza al mayor de ambos viajeros.- Apenas nos conoces ¿te crees que íbamos a dejar que nos atraparais tan fácilmente? –El albino tomó una de las pistolas que le tendieron y se unió a los que le apuntaban, pero en su caso, apretó el gatillo para dispararle en la pierna.- No me tengas rencor… pero no podemos permitir que escapes.-A continuación, una luz cegó la vista de todos los ocupantes y pudo verse que el coche destrozado comenzaba a moverse, pero no hacia delante o atrás, izquierda o derecha, si no hacía arriba. Era más que obvio que estaba “flotando” o más bien, siendo abducido.- Alegrate, serás mi conejillo de indias.


Makoto: Bueno, los suyos han hecho cosas aún más ruines, además que están en un planeta que no es suyo -Sonrió divertido- Podría decirse que son unos pésimos invitados -Se sobresaltó y pegó un buen frenazo para evitar lastimarse. Se giró a ver a su rehén- ¿Estás b...... Mierda -Pronto se dio cuenta de que era una trampa. Intentó salir rápido para apuntar al que venía al rescate con un arma, pero era muy tarde, ya estaba siendo él mismo apuntado- Hmm... Parece que no necesitan revisar algo como un teléfono para comunicarse, ojalá pudiera informar eso... -Alzó las manos, encogiéndose a la vez de hombros. Aquella posición no duró mucho, pues pronto le interrumpió el sonido y dolor de la bala- ¡Ghh! -Se quejó y arrodilló en el suelo, sosteniéndose la pierna y apretando las manos contra la herida. Alzó la vista y sonrió, forzado por el dolor mientras de reojo miraba como comenzaba a "flotar"- ¿Puedo pedirte que al menos dejes mis ojos en su sitio? Sería agradable verte, al menos en esa forma, acercarte todos los días


Shinobu Shiedfild: … En realidad es porque hiciste saltar la alarma de casa dos veces, cuando sacaste la nevera de su sitio sonó una especial que informa que intento llevarme los cuerpos, no es que desconfiemos de nosotros, pero es raro que yo sacara la nevera del sitio…¿No sería más lógico que un intruso se lleve nuestros experimentos? –Se quedó en silencio después de eso.- Me temo que ahora no te podemos soltar, solté demasiada información sin querer, aunque quizá con un lavado de cerebro… -Susurró asomándose a la puerta abierta del coche cuando este se estancó, teniendo una pequeña caída cuando tocó al fin el suelo de la nave. Un interior bastante simple y hueco con una luz verdosa era lo que se veía a simple vista, a los “lejos” aunque no mucho, había dos puertas, una doble y bastante grande, y otra más pequeña, cada una llevaría a un lugar diferente. Shino fue el segundo en salir del vehiculo, yendo después a la parte delantera para ayudar a su invitado a salir.- Espero que no intentes nada raro… No quiero tener que dispararte otra vez o romperte algo.-Susurró mientras tomaba uno de sus brazos y lo colaba debajo de uno de sus hombros, tratando de ayudarle a andar.- Este es el… lo que para vosotros sería un “garaje” supongo… creo… No controlo muy bien vuestros nombres, por ahí deberíamos tener algo para vendarte.-Susurró señalando la puerta pequeña, esperando a que colaborada en la tarea de andar hasta esta, los otros dos compañeros del albino, fueron hacia la grande.-


Makoto: Oh vaya, que niño tan malo, te aprovechaste de mi amabilidad, espero al menos me lo retribuyas aquí. Con mejor comida que a los otros conejillos de indias, por ejemplo (?). O una muerte rápida cuando ya toque disponer de mi ¿No? -Sonrió levemente, ladeando la cabeza- ¿Y si me porto bien y juro que no diré nada? No me importaría tenerte vigilándome a todas horas para asegurarte de eso -Casi se podían ver las colas de su alterego sacudirse sutil pero juguetonamente con tal petición (?). Salió del vehículo con cautela para que no pensaran que intentaba nada. Miró a su alrededor, sorprendido- Fiu... -Silbó- Ojalá me hubiera podido permitir un garaje así en la tierra, que cosa tan cool -Lo miró cuando le tomó del brazo y sonrió nuevamente- Oh gracias -Cojeando un poco y con la ayuda del contrario le siguió- Me portaré bien, sé seguir instrucciones. En la agencia dicen que soy un "buen perro" -...O más bien un zorro. En su situación solo tenía como herramienta su carisma y astucia, eran sus únicas posibles herramientas, pues no contaba con una forma de comunicarse con la tierra y, estando rodeado y atrapado en una nave, tampoco es como si fuera prudente usar un arma-


Shinobu Shiedfild: Se supone que iba a dormir y ahora ando encargándome de un prisionero porque se le ocurrió allanar mi casa, que no estés muerto es suficiente favor.-Lo miró de reojo y soltó un bufido.- Claro, y de paso te dejamos enfrente de tu casa con unas palmaditas en el hombro ¿no? Lo máximo que haré será no arrancarte los ojos y tratarse esa herida.-Empujó la puerta con cuidado y después lo ayudó a llegar a una camilla.- Recuéstate.-Ordenó mientras cogía una especie de pistola, aunque de forma más redondeada que una normal, y disparó a la pierna del “zorro”, pero en apariencia no salió nada, aunque el mayor si pudo sentir como un pinchazo suave, para que poco después desapareciera, además de que comenzara a regenerarse la herida. El alien tuvo que quitar la bala a toda prisa antes de que la herida se cerrarse con esta dentro, sin preocuparse por causar daño o dolor, lo hizo clavando unas pinzas algo afiladas.- Debería volverte la sensibilidad en unos quince minutos… Y no te preocupes, no causa efectos secundarios dañinos.-La habitación era pequeña, solo una camilla y unas estanterías en las paredes con diferentes herramientas, varias pistolas como las que acababa de usar, alguna que otra jeringa, artefactos de dudosa utilidad y cajas, muchas cajas, algunas de color blanco, pero predominaban las de color verde, en muchos tonos.- Esto es la enfermería, es normal que tengamos que provocar accidentes para salvar a uno de los nuestros, por lo que es recomendable poder tratarlos cuanto antes.-Cogió una pistola a más, aunque esta era de color blanco a diferencia de la que usó con el “zorro” que era verde claro, y se disparó en el brazo, él recibió la mayor parte del impacto durante el accidente, aunque no pudiera notarse a simple vista por la calidad de aquel recipiente que ocultaba su verdadera forma, también había recibido daños bastante graves.- Y bueno… esta es una de nuestras naves, tenemos más. Ahora mismo estarán vaciando mi casa e incendiándola porque un humano curioso decidió descubrir dónde vivía… Con lo que  costó amueblarla.-Se quejó mientras esperaba a que los 15minutos de inmovilización cesaran, y como se había disparado después del mayor, seguramente estaría dos o tres minutos más con su cuerpo inmovilizado.-


Makoto: Bueno, si me van a rellenar los intestinos con ácidos o alguna cosa así, pues como que igual matarme es un favor, pero... ¿Tú no me harías una cosa tan fea, verdad? -Sonrió levemente, como si quisiera despertar ternura. Después incluso asintió con rapidez- Sí sí sí, incluso podrían darme un estrechón de manos y quedarse una horita o dos para hacerles un pastel y que te vayas con buen recuerdo de mi ¿No te hace la idea? -Obedeció, subiéndose a la camilla rápidamente gracias al impulso de sus brazos. Observaba los utensilios entre curioso y preocupado, más por el que ahora mismo sostenía el contrario en sus manos. Apenas dio un ligero respingo ante el primer pinchazo, pero lo que se le hizo retorcer fue la dolorosa sensación de la pinza retorciéndose dentro de su carne- Guh... Ugh.... -Se quejó con gruñidos hasta que finalmente cesó- Al menos se les ve muy bien preparados -Se incorporó sentándose poco después, observando con curiosidad a su alrededor. No demoró mucho en centrar su propia atención en el albino frente a él- ... -Y tampoco demoró en percatarse de que el mismo estaba inmovilizado. Podría ser una oportunidad de escapar pero no creía al contrario, quien logró hacer que lo capturaran y llevaran a la nave en primer lugar, fuera tan idiota para dejárselo tan fácil. Ser paciente le parecía su opción más prudente por ahora y no intentar escapar, o al menos no de forma tan evidente, le parecía una buena forma de ganarse su confianza. Se acercó al inmovilizado alienígena y sacó algo de sus bolsillos. Ligas. Tomó unas y comenzó a hacerle pequeños moños con ellas, atando mechones de cabello blanco. Hizo unos diez hasta que se alejó un poco para mirar su "obra"- Mira, si así te ves aún más guapo -Rió un poco y tomó asiento en la camilla, dejando sus piernas colgar- ¿Me dejas curiosear que hay en esas cajas? Seguro tienen mucha tecnología interesante


Shinobu Shiedfild: -Bostezó aburrido, se le hacía demasiado aburrido el tiempo que pasaba paralizado, más a aún con una compañía con la que tenía que medir sus palabras o la información que soltaba.- Disculpa por eso, se me olvido que a vosotros no os funciona nuestra anestesia.-Susurró algo arrepentido por aquello, fue tan brusco debido a ello, pero tampoco es que fuera tan cruel, pese a que raramente llegaba a importarle el daño que ocasionaba a seres de otras razas como los humanos.- ¿Qué pretendes? –Al principio creyó que iba a atarle y unos crujidos metálicos se escucharon desde detrás de las estanterías, pero tras comprobarse que solo iba a hacerle adornos en el pelo, estos cesaron con el suspiro irritante, pero tranquilo, de Shino.- A mi parecer estoy horrible.-Respondió con un gruñido.- Tú te verías más lindo sin ojos y seguro que a uno de los nuestros les gustaría poseerlos… Te los arrancamos a ti y se los damos, sois excelentes piezas de repuesto, hay que haceros algunos cambios, pero servís muy bien para los recipientes.-Tras la pregunta del zorro miró a su espalda, entrecerrando a continuación la mirada.- No. Ni se te ocurra.-Su voz fue más seria.- No tengo intención de revelarte tanta información, con saber que nos podemos curar más que vosotros es suficiente.-Apartó la mirada y se distrajo contando pistolas, esperando que terminara el tiempo de parálisis y una vez finalizados los quince minutos, se levantó y acercó al “zorro”, propinándole un fuerte puñetazo en la mejilla.- No vuelvas a hacer algo como eso.-A continuación fue quitándose las ligas, deshaciendo los moños.- Vamos.-Le hizo un ademán para que le siguiera, pasaron por el “garaje” de nuevo y atravesaron la puerta grande, la cual los llevó a un cruce de pasillos con diferentes puertas, cada uno, con un color diferente, morado, azul y verde. Shino continuó por el verde, dejando atrás al azul, de los cuales se escuchaban alaridos apagados, algunos gemidos y gruñidos.- No quieras terminar ahí.-Trató de asustarlo, dejándole a entender que cosas a entender que cosas podían suceder en aquellas habitaciones, el rosa al igual que el verde, eran más bien silenciosos, aunque el verde se escuchaban “clicks” cada cierto tiempo, algunos provenientes de las puertas. No tardaron demasiado en llegar al destino, la puerta número cuatro, Shino la abrió y dentro se pudo ver una habitación igual de simple que todo aquello, una cama grande, tamaño matrimonio, un tocador, un armario y un pequeño baño a la derecha.- Aquí es donde suelen… am… -Lo pensó durante unos minutos.- ¿Conseguir “muestras”? Pero también sirve de habitación para quienes andamos sin casa temporalmente. Ponte comodo, será tú celda por unos días.


Makoto: Oh por favor no, mis ojos no... Voy a estar aquí encerrado, dame el regalo de poderte ver~ -No demoró en subir y bajar los brazos, en señal de calma- Ya ya, yo solo preguntaba, si no quieres no hay problema... -Se limitó a acariciarse la mejilla, cerrando el ojo del lado golpeado- Ow... Eso ha dolido. Soy un buen perro, no necesito del castigo para aprender la mayoría de cosas: Tú me dices que no lo vuelva a hacer y no lo hago -Le siguió, aún cojeando un poco más por calambre que por estar realmente herido- Ooh... -Hizo ademán de asomarse por la puerta azul, aunque se limitó a inclinar el cuello para escuchar un poco mejor, aunque por la distancia que apenas acortó no había mucha diferencia- ¿Me cebarán para luego comerme? -Bufó divertido- Si no soy bien parecido así, según tú, mucho menos lo voy a ser si no quepo por la puerta... Aunque habría mucho que abrazar ¿No crees? -En cuanto llegó a lo que le indicaba como su celda corrió y se tiró de planchazo en la cama, panza arriba, haciendo el ademán de hacer angelitos, aunque en vez de nieve, serían de sábanas (?)- ¿Por unos días? ¿Pecaría de curioso si pregunto que será de mi después? Me gusta esta celda, la cama es casi tan cómoda como la mía. Creo que la única forma de mejorar esto sería devolviéndome -Lucía realmente entusiasmado, más cuando se levantó corriendo para husmear todo el cuarto- Si vienes a verme cada tanto también mejoraría mucho, me has caído bien, apuesto a que te puedo sacar conversación... Ojo, no información -Aclaró- Sobre no sé... Viviste un tiempo en la tierra, alguna peli tuviste que haber visto ¿A qué sí? -Entusiasmado como estaba, también estaba que no paraba con la lengua (?)-


Shinobu Shiedfild: No es muy normal que alguien se llame a sí mismo perro.-Susurró tras su comentario, pareció extrañarle un poco, pero no hizo más comentarios al respecto.- No te vamos a comer, en cualquier caso podríamos hacerte unas pruebas para determinar tu “calidad”, entonces te usaríamos. Pero por ahora limítate a no ser un problema o no tendré reparos en masacrarte para obtener piezas de repuesto.-Susurró entrando a la habitación después de él, acomodo algunas cosas, cojines, abrió algunos armarios para saber si tenían ropa, inspeccionó el baño para asegurarse de que funcionaba el agua fría y caliente, además de haber geles y champús.- En caso de que no seas apto, te reciclaremos para partes, y si le gustas a alguien, podrías ser su… -Se quedó pensando la palabra.- ¿Puta? Creo que le decís algo similar… -Se apartó del contrario cuando este comenzó a husmear por la habitación, algo arisco, como un gato frente a un perro.- Supongo, en mi tiempo libre me gusta divertirme.-Se alejó de él, dirigiéndose finalmente a la puerta.- No podrás salir de aquí, pero si te pasa algo preocupante, levanta la tapa que hay en el cabecero, habrá tres botones, el primero es por un asunto urgente, te estás ahogando, estas sufriendo alguna reacción extraña o simplemente te desangras porque te cortaste con sabe dios que, lo segundo es para necesidades básicas, te falta comida, champú, ropa, hace frío, por alguna razón desapareció el techo, falta papel… el tercero es para llamarme a mí, soy el responsable de que andes ocupando una de las habitaciones, así que problemas menores como que te aburres o simplemente tienes una duda de como funciona el agua caliente es a mí. Pero ni se te ocurra abusar o no vas a tener tiempo de usar el primer botón antes de que te mate.-Amenazó y poco después cerró la puerta de un portazo, se instaló en la habitación número tres, quería dormir, aquel maldito humano había interrumpido su sueño y ahora su recipiente estaba con las energías casi agotadas.-


Makoto: Bueno ¿Cachorro te vale? -Asintió, sonriendo ampliamente- No seré ningún problema, es más, si me das cierto albedrío limpio esta nave y la dejo como tacita de plata todos los días. Sé limpiar muy bien la sangre, lo que creo que les vendría bien -Se incorporó en la cama al verlo mostrar la cabecera, poniendo atención a lo que decía , asintiendo cada poco para dejarle claro que estaba atendiendo. Casi se le escapó una risilla al escuchar la función del primer botón, terminando por sonreír nada más, una sonrisa juguetona como la de un niño a punto de hacer una travesura- Vale, uno para emergencias graves, dos para necesidades personales y el favorito es el tres -Le despidió con la mano cuando lo vio encaminarse hacia fuera- ¡Buenas noches! -Una vez se encontró solo se puso a curiosear toda la celda, comenzando por husmear a ver si se podía escuchar o ver fuera de alguna manera, curioso de lo que ocurría-


Shinobu Shiedfild: Me da igual, suena mal.-Lo miró molesto y bufó por su comentario.- ¿Estás diciendo que nuestra nave es sucia? No necesitamos limpiadores adicionales. Y no pulses el tercero para tonterías.-Dijo antes de retirarse. Durmió a gusto, no lo molestarían hasta varias horas después salvo que el “zorro” hiciera algo grave. En las habitaciones no había ventanas, pero si se ponía atención a los sonidos de fuera se podían escuchar los sonidos de pasos, el abrir y cerrar de puerta y más “clicks”, cada uno más fácil de oír que otro. Lo que se olvidó de mencionar el jefe de la nave era que en la habitación número cuatro, bajo el sofá, estaba la “mascota” de dicha nave, estuvo durmiendo tras colarse en la habitación y los pasos del de ojos bicolor lo despertó, se asomó de debajo del sofá y fue saltando para moverse y salir de él, produciendo un sonido extraño, como un “wauru wauru” cuando se dio contra la parte de arriba, arrastrándose terminó de salir y miró extrañado al otro inquilino.- “¿Wauru?” –Se quedó mirándolo un momento antes de huir despavorido a saltos hacia el baño.-

”Este bicho”:


Makoto: Eh no no, no me refería a eso. Pero algún mantenimiento de limpieza habrá que hacerle de vez en cuando ¿No? -Una vez dentro de la habitación se dispuso a intentar husmear fuera, aunque no demoró demasiado antes de rebuscar una muda en el armario y entrar a la ducha; quería estar limpio antes de irse a la cama. Pero se llevó una sorpresa al salir de la ducha, que le hizo detener sus pasos y parpadear varias veces extrañado, mirando a la pequeña criatura que no demoró en huir al baño. Y él mismo no demoró en perseguirlo hasta atraparlo- Ay no, auxilio... Voy a tener que presionar el primer botón porque me muero de ternura -Intentó mimar al pequeño animal, rascando lo que sería su cabeza- Ay... Ahora no voy a querer irme, que cosita....


Shinobu Shiedfild: "Waruru": --Corrió en círculos tratando de escapar de aquel gigante, quedándose muy quieto cuando fue atrapado.- Waruru, waruru… -Dijo en bajo mientras miraba a los lados y después a su captor, se sacudió un poco y volvió a mirarlo.- … -Se erizó por completo y comenzó a mover sus patas con rapidez, tratando de escapar a pesar de estar alzado y sujeto, desconocía quien era y lo veía como alguien peligroso, el que le rascara la cabeza le hizo tensarse, quedándose estático por unos momentos hasta que optó por morderlo.-


Makoto: Tch -Se quejó por el mordisco- Anda pequeñín, soy buena gente, no te voy a hacer daño -Aclaró en voz baja y suave- Quizá… ¿No te gusta que te sostengan? -Lo dejó en el suelo y luego se tendió él bocabajo, para no intimidarlo con su estatura, hablándole desde ahí- Mishu mishu… ¿Mishu? -Empezó a llamarlo como si fuera un gato, preguntándose si eso realmente iba a funcionar- Hmm… ¿Qué comes, pequeñín? ¿Lo mismo que los aliens? Podría llamar y pedir que quiero curiosear como es su comida y… Y entonces confiarías en mi ¿No chiquitín?


Shinobu Shiedfild: -No reaccionaba muy bien a sus palabras, seguramente estaba acostumbrado a un tono diferente o a un idioma.- ... -Erizado como estaba, nada más toco el suelo, salió corriendo hasta esconderse bajo la cama, observándolo desde allí.- ... -Se asomó un poco cuando su estatura "menguó", pero rapidamente volvió a esconderse a escucharlo hablar, protestando con su "wauru" usual. Finalmente reaccionó a una palabra en concreto: "comida", salió de su escondrijo y se quedó a su lado, dejando ver su gran lengua.- ¡Wauru!


Makoto:  Eso eso... ¿Quieres comida? -Repitió para ver si reaccionaba- Espera... -Se sentó en el suelo, con lo que tenía una estatura mayor pero aún bastante baja. Una vez consiguió sentarse rebuscó en sus bolsillos y sacó unas golosinas- Dicen que a los perros les hace daño el chocolate, así que... -Le destapó unos caramelos y los acercó a una distancia prudencial, para que los olisqueara a ver si le gustaban. Mientras, disimuladamente, llamaba al tercer botón. Si llamaba a alguien para que le pasar comida o algo así lo más probable es que le quitaran el animalito en cuestión, pero tenía la esperanza de poder negociar con el chico, así que lo llamó pese a su advertencia para que fuera él quien lo asesorara-


Shinobu Shiedfild: -Ladeó su cabeza o, más bien, casi todo su cuerpo cuando vio los caramelos, le resultaban familiares, pero no era lo que solía comer, aún así, dio unos saltos hacía delante y se quedó esperando a que se los diera. En la otra habitación donde sonó la alarma, un albino un tanto malhumorado tuvo que desovillarse de entre las mantas, salió por la puerta y caminó hasta la número cuatro, puso la mano en el manillar y cuando esta lo analizó pudo abrir la puerta.- ¿Qué diablos sucede? -Interrogó todavía somnoliento, frotándose los ojos, conservaba su forma humana, la cual poco había vestido para dormir, portanto unicamente una camisa un tanto larga y nada más.- A este paso voy a quedarme sin recipiente por tu culpa.... -Bajo la vista y se topó con la mascota.- Oh... Poru ¿Qué hace aquí? -Interrogó en principio muy tranquilo para después erizarse.- Dime por favor que no le diste de comer comida humana, le sienta fatal. El capitan me colgará de la nave si le pasa algo....


Makoto: -Al ver que parecía más o menos dispuesto a probarlo le tendió uno, solo uno primero para ver como reaccionaba- Ah, llegaste rápido -Sonrió- Socorro, me desmayo de ternura (?)... -Empalideció al escucharle- Oh.... No...... Le tendí un caramelo, ha sido solo uno pero... -Tomó al bichín con sus manos, preocupado- ¿Qué debería hacer? Oh no... Vamos chiquitín, escupe -Con delicadeza, quizá demasiada para lo que era su cometido, palmeó el lomo del animalito-


Shinobu Shiedfild: -El poru no dudó en tragarse el caramelo, el sabor no era de sus preferidos, pero si que gustaba de llenar su estomago cuando tenía hambre. Llegó entonces el albino que sólo pudo bufar tras las palabras del zorro.- Fue solo uno ¿verdad? -Por su parte, le arrebató el animal de las manos y lo sacudió con algo más de violencia, pero finalmente se detuvo cuando dicho ser creció unos cuantos centimetros.- Ya llegó a su estomago... Aunque claro, con lo pequeño que es.... -Suspiró y miró al zorro con algo de enojo.- Nada de darle nada más... ¿entendido? Pero parece estar bien, no vomita ni nada...


Makoto: Sí sí, pareció solo uno. Se lo comió de un trago, así que pensé que le gustó -Se sorprendió un poco al verlo crecer- Oh dios... ¿Lo he hecho engordar? No me importaría ponerlo a hacer ejercicio -Asintió rápidamente- Está bien, no le daré nada más -Los que ya había destapado se los comió él y el resto los guardó en sus bolsillos- Pero algo tienen que comer esas criaturitas ¿No?


Shinobu Shiedfild: Suelen comer de todo, pero lo que no está preparado para ellos les sienta mal, vomitan o aumentan de tamaño, por suerte eso solo lo hizo más grande.... -Suspiró y miró al poru por un rato.- Un "pienso" especial, también nuestras sobras si no están hechas con comida humana... Es algo así como una mascota bastante normal, sólo que si la dejas te comerá a ti.-Avisó dejándolo en el suelo.- Pero suelen tenerle miedo a los humanos u otros seres que desconozcan, con nosotros son más.... -Miró hacía abajo y vio como el poru no dejaba de morder su pierna, aunque sin intencion de comersela.- Cariñosos....


Makoto: Bueno, menos mal -Ladeó la cabeza- Oh dios mio... Llega a comerlos todos y no cabía en este cuarto -Sonrió divertido al verlo mordisquear su pierna- ¿Cariñoso? Yo diría que se está cumpliendo eso que dices y te va a comer -Bromeó, a sabiendas de que el animal no parecía querer sacarle un tajo- Oye, cuando pasen esos días de gracias que dice, podría dedicarme a cuidar de estos bichines, toda la vida si quieren (?) ¡Hasta podría montar un criadero y guardería de animalitos blancos y peluditos!


Shinobu Shiedfild: Come de todo, si le dieras un calcetin lo engulliría igual. Aunque seguramente terminaría por vomitarlo.-Susurró algo irritado, pero pronto se calmó.- Suele crecer cuando se "siente mal", aunque es mejor que vomite.-Miró al pequeño animalejo y lo alzo con cuidado.- Pienso... supongo... también sobras. No te diré que contienen... -Parecía bastante preocupado con soltar información(?).- Y bueno... simplemente evita hacerle daño.-Susurró antes de irse a tumbar al sofá.- No me despiertes salvo que necesites algo

Makoto: Me tienen atrapado ¿Qué más da lo que coma un bicho que jamás se ha visto en mi planeta? -Bromeó, preocupándose cuando lo vio alejarse- Eh... ¿No se irá a morir o algo de hambre, no?


Shinobu Shiedfild: Come restos.-Susurró algo molesto por ser despertado.- Restos de experimentos, es algo así como "un limpiador" así que no te preocupes, serás su próxima comida si no eres buen chico.-Lo amenazó.-

Makoto: Oh encima son útiles -Tomó al pequeño animal en brazos cuando el contrario lo soltó- No me molestaría que mi fin fuera en el estómago de este chiquitín, creo que podría tener peores finales -Le despidió con la mano- Descansa -Se recostó en el suelo, subiendo al bicho a su regazo. Capaz era de pasar horas molestandolo, después de todo tampoco es como si tuviera mucho por hacer-


Shinobu Shiedfild: Si me dejas.-Respondió con más calma, lo miró un momento de reojo y volvió a su tarea de dormir. Por otro lado, el Poru, lo miró esperando más comida.- "¿Wauru?" -Agitó su cuerpo y se acomodó sobre el grande.- Wauru.... -Quería más comida, pero algo le decía que no podía comerse al humano.-


Makoto: Lo siento amiguito, ya escuchaste al otro enano, lo que te pueda dar te terminará sentando mal... -Intentó acariciarlo antes de alzarlo y llevarlo a cama, como un peluche (?)- Dime amiguito ¿Sabrías sacarme de aquí? -Preguntó al aire más bien, dudaba que pudiera responderle -


Shinobu Shiedfild: Wauru: ... -Ladeó la cabeza al no entenderle muy bien, pero la palabra "sacar" y "aquí" se le hizo conocida otra vez.- ... -Miró hacía Shino y después se escabulló del agarre del mayor y corrió hacía la cama, llamándolo, debajo de esta, había una pequeña abertura, pero estaba cubierta con metal.- ... -Abrió su boca y en un abrir y cerrar de ojos, esta había desaparecido.- ¡Wauru! -Ideal para que saliera un humano.-


Makoto: -Por curiosidad siguió al pequeño, sorprendiendose con el hallazgo- Oh my.. . -Sonrió ampliamente- Eres un buen chico, muy buen chico, ojalá tuviera como recompensartelo pero si puedo robaré algo comestible para ti. No me iré, pero echaré un vistazo que esto debe ser útil -Dicho aquello se coló en el pasadizo para explorarlo-


Shinobu Shiedfild: Wauru:: -Sonrió y volvió a esconderse bajo la cama, durmiendo, Shinobu seguramente no despertaría en un par de horas, por lo que el joven podría cotillear a gusto. Aquel pasillo estaría vacio hasta casi el final del mismo, donde se verían dos puertas, de una salían "clicks" bastante audibles, de la otra, nada, simplemente silencio.-


Makoto: -Husmear por donde había ruido le parecía un poco demasiado osado, por lo que huyo de los "clics" Y se decantó por la opción más silenciosa, asomándose curioso pero con cautela-


Shinobu Shiedfild: -En dicha habitación no había nadie, parecía más bien un lugar preparado para el ocio, había un gran sofá de extraña forma ovalada, algunas pantallas cuyo programa a emitir eran varios de la tierra, como si a aquellos extraterrestres les entretuviera. Al fondo de todo, había más botones, llegaban al número de siete, aunque eran todos del mismo color, blanco, estaban numerados, su función, seguramente similar a los de su habitación.-


Makoto: -Apenas se atrevió a explorar más allá, teniendo que pasar varios minutos para asegurarse de que no había nadie. Con lo poco interesante que había en el sitio comenzaba a preguntarse si de hecho era normal y no habría problema con estar ahí. Observó al fondo los botones, deduciendo por los que había en su habitación su función. Sintió el impulso de presionarlos y salir corriendo, como broma pero optó por contenerse, no sabía que tan rápido vendría el servicio. Se devolvió rápidamente al pasillo para no perder más valioso tiempo y optó por explorar la puerta de donde escuchaba los "clicks"-


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