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Mensaje por Calem Rockefeller el Mar Mar 01, 2016 10:12 pm

Apodo:


Nombre/Apellidos:
Calem Rockefeller

Edad:
Desconocida, pero su apariencia humana ronda los 20 años.

Raza:
Ser acuático, Kelpie.

Nacionalidad:
Atlante (Atlántida).

Fertilidad:
Sí.

Pet:
Nop.

Profesión:
Fotógrafo Marino.

C.Sexual:
Uke

{D E S C R I P C I O N E S}

D. Física:


Es un joven bonito a la vista y algo atrayente, no porque resulte hermoso a ojos de quien lo vea, sino por el interés que despierta. Las sirenas solían usar su voz para atraer a los marineros, pero los Kelpies de su raza acarreaban otra maldición, sus ojos, les bastaba una mirada para provocar, no necesariamente ansias, sino tan solo un poco de curiosidad a quien se la dedicasen. Por ello, Calem siempre evita mirar fijamente a las personas a menos que tenga segundas intenciones con ellas.

Casi siempre cubre su imagen tras un velo, pero aun así se puede percibir que es un joven alto, aunque no tanto como para ser sobresaliente en estatura. Podemos vislumbrar también que su piel es clara, pero en absoluto pálida, ni tampoco rosada, más bien de color crema. Si nos detenemos un poco más, podemos apreciar que sus cabellos son de un apagado color verde natural, ya que cejas y pestañas comparten también dicha coloración, de poder arrebatarle la tela con la que se cubre, captaríamos también que las hebras llegan hasta un poco por debajo de la nuca y que siempre tienen algas enredadas.

Si insistimos un poco más, quizá podremos advertir el color de sus ojos, cuyo iris es de un clarísimo verde oliva, por suerte, su poseedor seguramente no nos permita apreciarlos por demasiado tiempo.

Lo que si nos será sencillo, será distinguir sus vestimentas, sencillas, cómodas y algo holgadas. Aborrece los vaqueros, por lo que siempre lleva pantalones de tela y tejidos suaves.

D. Psicológica:


Su naturaleza es la propia de su raza, y esta no cambia en su forma humana. Dócil, sumiso y extremadamente tranquilo, te dejará acercarte, incluso tocarlo si lo deseas, él tan solo se dejará, observándote con cuidado de soslayo, dejando en claro que, pese a lo que su lenguaje corporal pueda denotar, él es consciente de tu presencia.

Callado, aunque puede dejar escapar palabras sueltas, algún relincho transformado en bufido o resoplido en sus fauces humanas. No es difícil buscarle conversación, pero si mantenerla, mas simplemente necesitas un poco de perseverancia, pues él no será cortante en sus palabras. Suave, en el actuar y en el hablar, acciones lentas, sosegadas, además de ser delicado en el tacto.

Parece simpático, extrañamente muestra expresiones de enojo o amenaza y siempre se le ve entretenido con la nada, mirando a ningún sitio. Como se citó anteriormente, entrecruzar miradas con él puede llegar a ser algo complicado, pues sus ojos siempre parecen apartarse, escapar y romper el contacto visual, como si quisiera evitar algo. Podríamos encontrar, pues, cierto tipo de timidez.

Pero esto no es más que una confusión o ingenuidad de nuestra parte, pues no es vergüenza lo que muestra y que en realidad, lo que es, es alguien reservado y cauto. Que esas miradas furtivas no son más que la carnada para despertar la curiosidad del más inconsciente, y que no se esconde cuando se oculta a lo lejos, sino que es una forma de llamar a los más curiosos.

Los más minuciosos, pueden notar, que todo él es la representación de una presa fácil, que aunque él mismo no se dé cuenta, inconscientemente, atrae, tal cual la miel a las abejas. Que aun sin intención, encandila, porque así lo dictamina su esencia, su instinto más primitivo. Y que aunque quisiera civilizarse no podría librarse de esas pautas ya grabadas en su conducta, porque ese es el modus operandi de la mayoría de los de su raza: captar el interés de la presa, mostrándose vulnerable o inofensivo, y aprovechar que, confiada, baje la guardia.

Tampoco puede vencer sus ansias, no puede renunciar a la carne ni a la sangre. Por ello, no es raro verle utilizar los métodos antes mencionados para cazar, aunque siempre se asegura de no dejar testigos, es decir, no actúa hasta que no haya nadie más que aquellos a los que vaya a devorar, es perfectamente consciente de lo que puede ocurrir si alguien se da cuenta de lo que es. Aunque entiende que actualmente el desarrollo de la acusación y condena son más ortodoxas que las medievales reuniones de campesinos con antorchas y palos que te linchaban brutalmente.

Es poco frecuente que haga amigos, pues ve a todos los humanos como potenciales fuentes de alimento, además de ser extremadamente desconfiado. Y esto tiene su justificación, antiguamente, el ser descubierto por un humano, o incluso, confesar la propia naturaleza a uno, no era distinto de ir a entregarse uno mismo al tribunal de la inquisición para que te torturaran y ejecutaran. No importaba que tanto confiases en la persona, el resultado siempre era el mismo. Traición.

Así pues, su deshumanizada visión de las personas le impide tener un sentido de la moral cercano o similar al compartido por la mayoría de la población humana. No sufre al matar, pues es un comportamiento inherente en sí. También es muy difícil que, aunque llegue a tratar medianamente contigo, te considere un amigo, por lo que, el que compartáis mucho tiempo juntos y habléis, no te exime de ser devorado por él. En el remoto, muy remoto caso de que llegue a verte como tal, no llegará a confiar ciegamente en ti, y aunque es posible que descarte el comerte, no respetará tus cosas, y con esto no me refiero a que tenga manías cleptomaniacas, sino que, por mucho que se lo pidas, si quiere comerse a tu otro amigo, tu tío, tu perro, aquel gato, el vecino del cuarto, a tu padre, o a algún otro conocido o familiar. Lo hará.

Por último, hay que aclarar que no está acostumbrado a ser una presa, una verdadera presa, por lo que, en el caso de encontrarse un depredador más fuerte que él, es decir, más alto que él en la cadena alimenticia, o capaz de someterle para convertirle en su cena, su reacción es... distinta. Se asusta. Y cuando padece algún grado de miedo, sus reacciones suelen ser demasiado variadas como para delimitarlas aquí en unas palabras, pues son demasiado imprevisibles y distintas unas entre otras, incluso la misma situación puede desencadenar respuestas diferentes.

Historia:


"No recuerdo mucho de mi pasado, ni como nací, tampoco recuerdo mi edad. Nunca medí mi tiempo guiándome por magnitudes humanas, simplemente existí, pero tengo el suficiente como haber olvidado muchas cosas, demasiadas. Cuando intento hacer memoria apenas recuerdo fragmentos saltados, como anécdotas, la verdad es que puedo contar muchas, pero supongo que citaré las más importantes.

A veces, viene a mi mente la idea de una ciudad, está hundida, rodeada de agua por todas partes. Las algas y el musgo marino lo abarcan todo, dándole ese color verdoso y aspecto decrepito a las ruinas de lo que antaño deberían ser las estructuras de aquella nación. Los peces y distintos animales de las profundidades son ahora dueños de aquel desierto. Y yo estoy allí, con ellos, pero echo en falta algo, compañía humana.

Otras, recuerdo mis crimines, no todos. Veo como, incautos, diversos tipos de personas se acercan curiosas para acariciar el cuello y la cabeza de mi yo animal. Les permito hacer, dócil, hasta que, más atrevidamente, se atreven a montarse sobre mi lomo. Entonces, es cuando me hundo con ellos en las profundidades del lago, pantano o cualquier almacén de agua dulce del que me encuentre cercano. Mis primos de agua salada son más indulgentes, pero yo no me conformo hasta no dejar nada más que las entrañas que son arrastradas por el agua hasta la orilla.

En algunos momentos, rememoro cuando me enamoré de una terrestre y como me aproveché de mi capacidad para tomar forma humana y así cortejarla. Lo conseguí. Fueron unos años dichosos, pero demasiado efímeros. Todo acabó el día que dio a luz a nuestro retoño, un sano bebé humano, o eso pensé. Ella murió en el parto, así que me dispuse a criar yo solo a nuestro pequeño. La fortuna no nos sonrió, nuestro hijo comenzó a dar señales de no haber resultado precisamente humano. A partir de los cinco años de edad, empezó a sufrir episodios de metamorfosis que con el tiempo se fueron haciendo más asiduos. No se transformaba en un Kelpie, sino en un caballo normal y corriente, aunque tenía una peculiaridad, y es que era imposible de ahogar. Pero cuando cumplió los diez años, no regresó nunca a su forma humana, convirtiéndose para siempre en un caballo. Hasta los quince años, me resigné a mantenerlo conmigo, era mi hijo, pero mantenerlo en un establo, me resultaba una aberración, así que, cumplidos los dieciséis, me lo llevé al bosque que custodiaba cuando conocí a su madre, y lo dejé libre. Desde entonces, cada año, en la luna llena del mes de Agosto, regreso a ese bosque y me adentro en busca de mi antiguo lago. Por una noche nos encontramos y compartimos el tiempo, hasta que la luna deja de reflejarse en el agua.

No recuerdo, como llegué a volverme humano, a mezclarme con ellos. Solo sé que a día de hoy trabajo como fotógrafo para una galería. No entiendo el interés humano por la vida marina, pero parece que les gustan las fotografías que hago. “

{E X T R A S}

Gustos:


La carne humana, sobre todo la de los niños. Es más tierna.

El agua.

Los caballos.

La luna.

Los libros sobre mitología.

Dormir.

Disgustos:


El sushi.

Las vísceras.

La gente astuta.

Que se le escape una presa.

Las autoridades religiosas.

Que le arrebaten el velo, suele ponerse a la defensiva cuando se siente expuesto.

Información extra:


—En su forma humana, porta un brazalete de plata, son sus bridas en su forma equina, si alguien se lo arrebata se ve obligado a cumplir todos sus mandatos hasta que se lo devuelvan.

—La forma más sencilla de reconocer a un Kelpie y, por ende, a Calem, es que en su forma humana, en sus cabellos se pueden encontrar enredadas, algas marinas.

—Su regeneración es casi inmediata a menos que las heridas estén hechas con armas de plata, en cuyo caso la cicatrización se ve radicalmente ralentizada y, en el caso de no retirarse el elemento lacerante esta se ve suprimida temporalmente.

—Su forma equina es un caballo completamente blanco y de crin muy larga.

—Puede respirar bajo el agua tanto en forma humana como animal. También, en ambas formas, sabe tanto nadar como bucear.

Campo Obligatorio



♂Físico


Nombre del Anime/Manga/Videojuego del que procede:


Nombre real:


Imagen:
Spoiler:


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Re: » En los pantanos.

Mensaje por Masato Hijirikawa el Miér Mar 02, 2016 8:03 pm


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