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—There's method in his madness

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—There's method in his madness

Mensaje por Invitado el Vie Nov 27, 2015 8:52 am

Apodo:
Hiro.
Nombre/Apellidos:
Hiromu Gushiken.
Edad:
Setenta años reales.
Raza:
Lich.
Nacionalidad:
Japón.
Fertilidad:
No.
Pet:
Huyó
Profesión:
Cazador.
C.Sexual:
Suke.

{D E S C R I P C I O N E S}

D. Física:

Of every waking hour, i'm choosing my confessions.

¿Quién es ese hombre? ¿Quién es aquel bendecido por el abismo? El ser cuya mediocridad humana había sido enterrada en el lodo, ¿Eso era,  un humano? Ya no más, de las cenizas surgió, inmortal, sosegado, estoico, enfermo y carente de dolor, o eso se pensó, vestigios quedaron, aferrándose a la carne, corrompiendo el mejor trabajo del caos. Un cuerpo que poco a poco se irá consumiendo, ya se muestra repulsivo dependiendo del espectador, sesenta por ciento de él fue quemado con tal de que la crisálida dejase ver su producto, la piel hasta entonces canela se volvió confusa, mezcla de rojo y café, asciende por sus piernas más allá de sus muslos, deteniéndose el avance en su entrepierna, sus manos, su abdomen y parte de su rostro, es ahí donde las marcas son visibles. La prueba fue dura, pero la recompensa es algo que no cualquiera puede apreciar, ahí estaba de pie, siendo juzgado, permitiendo que el dolor marcara su cuerpo, empero ningún sonido escapó de su boca y por ello lo felicitaron.

La esclerótica de sus ojos se tiñeron de negro, incomprensible y  atrayente, el iris es una maravilla de color dorado, ojos que pueden ver distintos espectros, una vista que horroriza, fascina, captura y cautiva, rodeado de pestañas abundantes y cortas. Su rostro tiene similitud a un diamante, barbilla puntiaguda y pómulos bajos. Mechones oscuros caen en su frente, recortados de forma irregular, perdidos entre los innumerables pliegues de los vendajes que sellan su cuerpo. Su nariz se aprecia recta, el tabique es algo estrecho causándole ciertos problemas para respirar de manera fluida por las noches, poseedor de labios finos, torcidos en una peculiar sonrisa que es indescifrable ¿Odio? ¿Amor? ¿Desagrado? ¿Adoración? ¿Cómo saberlo?

Visible como una sombra alta, roza el metro noventa, faltando a penas unos cuantos centímetros para éste, delgado más no cadavérico, la corrupción en su cuerpo aún no comienza a manifestarse, temprano es para él aún.

D. Psicológica:

Pleasures remain, so does the pain

La desgarrada y corrupta psiquis del hombre es algo complejo de admirar, no siempre fue alterado por la locura ni entregó su alma al caos. Hubo tiempos en los que Hiromu fue alguien agradable de conocer, un hombre amable que se guiaba por las normas de educación, alguien que disfrutaba de las pláticas con otros, de conocerlos y entablar una amistad, tiempos en que la desconfianza no eran una nube que cubría su juicio, pero lamentablemente es poco frecuente ver a "ese" hombre hoy en día. La demencia corrompió los buenos deseos distorsionando la realidad para el individuo que ya no disfruta de nada en particular, sus gustos cambiaron así como la forma de ver a su alrededor ¿Qué queda para alguien como él? Continuar vivo con un objetivo, un anhelo irrisorio que podría costarle más que la vida ¿Qué más? La cordura no es algo que pudiese entregar por segunda vez.

Quitando la inestabilidad de su mente, Hiromu es un hombre inteligente y aún más peligroso, posee experiencia de cosas que son difíciles de asimilar, es aquella combinación lo que le da el margen para hacerse con el control sobre situaciones cotidianas, a pesar de estar en la oscuridad tiene la valía para mostrarse encantador ante personas que significaran algo en sus planes, no sólo encantador y atrayente, se las arregla para deformar la realidad de otros con tal de volverlos dependientes de él, realmente le da seguridad que otras personas dependan de su presencia o conocimiento, aunque siempre preferirá que se trate de lo primero. Como es de suponer, la violencia no se hace esperar durante sus crisis paranoides, fases en las que le cuesta mantener sus pensamientos en orden, la sensación de persecución le agobia y sólo una idea se mantiene fija en su cabeza "castigar" tomar represalia ante aquel ser inexistente que se encarga de torturarlo, es por eso que descargará su ira sobre cualquiera lo suficientemente cercano a él.

Hiromu vive con una obsesión que le carcome, el volver a tener a su pet de regreso, un joven que cada día le esperaba, sin importar cuánto tardara, siempre estaba ahí, de pie con las manos extendidas esperando a que le entregase el haori y el maletín, un muchacho que lo significaba todo, incluso en sus peores crisis, sin embargo éste desapareció sin más (o es eso lo que quiere creer). Es tal vez por aquella pérdida, es que se detiene a observar a otros, con el deseo de volver a tener lo que perdió ¿Sería posible tenerlo? Está tan obsesionado con la idea que se rehúsa a escuchar razones contrarias.

Como amante es demandante, le molesta estar separado de su pareja, pues la distancia le hace pensar en sus propias conclusiones irreales, la violencia hace gala de presencia en ocasiones como éstas, mostrando que su locura está presente a cada paso que da, no le importa si se trata de una mujer, de todos modos descargara su frustración con actos cruentos e imperdonables, ¿Puede arrepentirse? Claro que sí, la ansiedad que genera su culpabilidad le orilla a intentar compensar sus desastres, puede mostrarse arrepentido y dar la impresión de que habla en serio cuando dice que jamás volverá a cometer tales errores, pero ahí está el truco, no importa cuando haga, volverá a caer en ello, un círculo vicioso que no está interesado en romper.

Historia:


No era la primera vez que engañaba a su mujer, pero nunca había sido con alguien tan bella, Hina, dijo que era su nombre. Hi-na, saboreó él. Tomó su pequeña mano, ella sonreía, segura de si misma. La habitación del motel era acogedora, olía a lavanda, mucho mejor que estar en casa, soportar el hedor de los pañales de su hijo. Ella lo besó en los labios, él estaba en el séptimo cielo. Se recostaron, ella apagó la luz y por diez minutos se creyó el rey del mundo entonces sintió el dolor. Era un puñal clavado en su pecho, la mujer continuaba con aquella sonrisa imperturbable en sus labios, él se preguntó si se trataba de alguna broma, el dolor desapareció, no existía explicación para algo así.

Algo estaba mal, la dama dejó la habitación, pero él seguía ahí, mirando el cielo en la oscuridad, entonces llegó el dolor. Primero fueron sus ojos, parecían querer salirse de su órbita. Luego su piel, escocía, sentía cómo si jalaran de ella hasta arrancarla, trozo por trozo a lo largo de su cuerpo, cada zona ponía en duda su cordura. Un hombre ingresó en la habitación, tenía el pelo de color blanco, se inclinó sobre él y fue lo último que pudo ver. La voz de la mujer fue su último recuerdo, no estaba su esposa ni sus hijos en su mente, sólo la voz de la fémina que con tono cantarín dijo: “Ya lo tengo”

Afuera, la noche estaba tranquila, no corría una sola brisa, los amantes salían del cine, y el mundo seguía rodando.

Dicen que no hay peor sordo que el que no quiere oír. Pues para los que quieran escuchar mi relato, les contaré que fui criado en el seno de una familia opulenta, desde muy joven no tuve grandes problemas para vivir rodeado de toda clase de lujos, quizás el hecho de ser hijo único, no hizo más que acrecentar mi fortuna ¿Y por qué no decirlo?, aumentar más mi natural tendencia al derroche y la vida más disoluta…

Para acortar mi relato, omitiré aburrirles contando mis días de adolescencia, ya sumergido en la vorágine de quien posee todo lo que pueda desear, perfectamente consciente de que basta estar dispuesto a pagar el convenido precio por ello. Así llegamos ustedes y yo a la conclusión, de que con apenas la veintena de años, ya había obtenido en mi vida terrena todo lo que un hombre pueda desear (Añadan ustedes a la lista lo que se les plazca y pongan un precio, todo a la larga se compra).

Hastiado de una vida insulsa, empecé a frecuentar, los más decadentes y enrarecidos ambientes, y no tardé en codearme con las más raras personas. Así fue como entré en el círculo de Los Acólitos, una sociedad de gente adinerada, donde mi persona no era ni mucho menos foco de atención, dado que sus miembros, eran todos asquerosamente ricos y habiendo llegado a un punto en sus vidas en el que (salvando diferencias y matices), todos se encontraban en una situación muy similar a la mía, su único interés era lo que nosotros llamaríamos artes oscuras. Confieso que al principio sólo me interesaba la diversión, pero con el tiempo, hasta eso acabó hastiándome, ni siquiera descubrir que mis padres eran parte del círculo pudo inmutarme, ni la realidad corrupta de mi origen, vástago de un hombre al que jamás conocería, su cadáver fue dejado en una modesta habitación de un hotel. Ahora ustedes se preguntarán ¿Es que ni eso te hizo mella? La verdad es que no.

Así llegué a la conclusión de que sólo había una cosa que no podía comprar, la vida eterna. Y así lo dije en la mesa de ceremonias del círculo. Mi idea causó grave revuelo, pero pronto asumieron todos que era un fin al que sólo los más excelsos podían aspirar. De ese modo, todos fuimos partícipes de una carrera hacia la inmortalidad. Cada cual con su camino:  

La ciencia médica prolongó la vida de muchos hasta el extremo de lo humanamente resistible por un cuerpo de carne y hueso, como carne murieron. Otros probaron la senda del vampirismo, y como aspirantes a vampiro, murieron en el intento, ya que al parecer esto no es más que un mito.

En resumen, sólo yo he triunfado. ¿Que cómo lo he hecho? Pues la respuesta me llegó estudiando rituales arcanos, en ellos aprendí una forma de convocar a los muertos, no sólo eso, alcanzar la inmortalidad con el precio de mi muerte y el alma de algunos seres más, cómo comprenderán, el precio lo pague encantado ¿Cómo? Vendí el alma de mis compañeros del círculo, sí, de todos ellos. El ritual fue doloroso, el fuego purificó mi cuerpo y mi alma reside ahora en un medallón que incrusté en mi pecho.

Podrán creerme o no, tienen la libertad para hacerlo. Lo cierto es que mi mente se fracturó y las voces del abismo a veces se presentan para atormentarme, las súplicas de mis compañeros, los reclamos de mis padres. Esquizofrenia paranoide, dijo un psiquiatra, sea lo que sea está ahí.

Pueden pensar que he llegado al final de este relato, pero aún hay una memoria que debo contarles. Llegado ya la modernidad, vino algo con lo que sólo podíamos soñar en el antaño, vida artificial, un alma falsa puesta en un cuerpo falso, soy la clase de persona que gusta de probar todo, y claro que lo hice, compré a un chico cuyo nombre me lo reservaré, soy egoísta ¿Por qué les daría algo tan preciado a ustedes? Creí haber alcanzado el límite, no ansiaba nada más que a él, devorarlo, poseerlo, tenerlo a mi lado por siempre, pero algo sucedió, no recuerdo qué, un día simplemente desapareció, mis manos estaban cubiertas de algún extraño aceite y el vendaje de mis brazos caído, sé lo que piensas, pero no es así. Lo busco incansable, espero un día poder encontrarlo y con tal fin, me uní a un pobre grupo de trabajadores que sirve a las tiendas en las que venden a estos seres fantásticos, tengo una meta ¿Y saben cuál es esa? Poder encontrar lo único que me hizo sentir que la vida valía un poco la pena, no diré que éste es el fin, porque sería demasiado presuroso, pero quedaremos en un continuará, cuando deseen escuchar un poco más, aquí estaré, tal vez les tenga buenas noticias.

{E X T R A S}


Gustos:

-El té matcha, beberlo sin tener que acompañarlo con algún bocadillo.
-La caligrafía, la práctica mucho, inclusive ganó el primer puesto en un concurso.
-El kendō, desde que era un niño comenzó con esta disciplina y hasta ahora continua practicándola.
-Vestir hakama, le gusta sentir que preserva de alguna forma las tradiciones de su país.
-La lectura, le gusta saciarse de conocimiento, sobre todo si está relacionado a lo que es. Hechizos, invocaciones y círculos de trasmutación.
-Los pets, los considera un verdadera maravilla.
-Las personas que se desenvuelven bien con los protocolos sociales.

Disgustos:

-Que quieran verlo sin sus vendajes, realmente lo considera una falta de respecto ya que no se considera un espectáculo.
-La ignorancia que viven los jóvenes del país respecto a sus orígenes.
-La falta de respeto hacia cualquiera.
-Que lo abandonen, tiene un claro problema para socializar y por ello se aferra a sus "amigos" y realmente detesta que éstos luego se alejen de él.
-Los caramelos y cosas dulces en general.
-Que toquen su pecho, es allí donde tiene el medallón aunque este se encuentra bajo la piel sobre el esternón.

Hobbies y manías:

-Tiene el hábito de sonreír muy a menudo, aunque no tenga razón para hacerlo.
-Le gusta el orden y la limpieza, aunque no llega a ser un trastorno obsesivo.

Información extra:

-La verdad sobre su pet es que está muerto. Lo mató cortando su cabeza con un hacha, fue durante una crisis paranoide en la que creyó que el joven era en realidad uno de sus antiguos compañeros del círculo de acólitos, su cadáver lo desmembró y arrojó los restos en un vertedero fuera de la ciudad, al despertar notó que el chico no estaba y erróneamente creyó que se había escapado.  
-Es posible que su pet no sea la única victima de sus crisis.
-Cada día debe cambiar sus vendajes ya que su piel en las zonas quemadas es muy sensible y suelen aparecer laceraciones.
-Aunque tiene un automóvil prefiere caminar.
-Usa hakama y getas, así como un sombrero oscuro con una franja roja a su alrededor.
-Usa medicación un antidepresivo, un estabilizador del ánimo, y tres antipsicótico, ya que fue evaluado con esquizofrenia paranoide. Es un hombre calmado y amable siempre y cuando siga el tratamiento.

Campo Obligatorio

♂Físico

Nombre del Anime/Manga/Videojuego del que procede:
Sengoku Basara
Nombre real:
Ōtani Yoshitsugu
Imagen:

Spoiler:





Última edición por Hiromu Gushiken el Lun Nov 30, 2015 4:29 pm, editado 2 veces
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Re: —There's method in his madness

Mensaje por Lavi el Vie Dic 04, 2015 7:26 am


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