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Un simple perro

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Un simple perro

Mensaje por Kousei Inukai el Dom Ago 09, 2015 5:29 am

Apodo:
Inu.
Nombre/Apellidos:
Kousei Inukai.
Edad:
26 años aparentes
Raza:
Shinigami.
Nacionalidad:
Japones.
Fertilidad:
No.
Pet:
No.
Profesión:
Psiquiatra.
C.Sexual:
Seme.

{D E S C R I P C I O N E S}

D. Física:

Inukai mide aproximadamente 1.87 cm, es el más alto de su pequeña familia, aunque no por mucho. Su piel es ligeramente bronceada a causa de la zona en la que nació, o más bien; Era. Actualmente es tan pálida y fría que podría parecer que sufre de hipotermia.
Manos toscas, grandes y nada delicadas, vista un poco cansada y una expresión calmada  que podría mal interpretarse a una altanera cuando habla con otros.
Cabello negro con leves tonos de azul oscuro aunque simplemente es el efecto de la luz, corto y haciendo que estos se levanten desordenadamente.
Sus delineados ojos son de color verde, tan claro y puro como si en verdad no tuviese nada que ocultar, labios finos y que en pocas ocasiones entregan una verdadera y dulce sonrisa. Un cuerpo levemente torneado pero de un peso un poco descuidado por el itinerario del trabajo.
Sus vestiduras son formales trajes de color negro y camisas blancas, una corbata delgada del mismo tono que el traje y un abrigo que hace par. Sus ropas casuales suelen tener la misma tonalidad monocromática sin importar que su guardarropa se vea aburrido, repetido y sin intenciones de cambiar.

D. Psicológica:
 Inukai no es una persona que suela hablar demasiado aunque no por ello va a negarse a entablar una conversación. No es “frio” o ridículamente “serio” en exceso, solo suele ser demasiado callado, tal vez hasta aburrido. Sigue fielmente la idea de “Si no tienes nada inteligente que aportar, quédate callado”. Aunque difícilmente ríe, llora o si quiera expresa su emoción, no significa que sea totalmente carente de ello, o que no sepa cómo hacerlo.
En cuanto su trabajo, él siempre va a hacer todo lo posible por ayudar a sus clientes, aunque existe un problema con ello. Cuando Kousei se centra demasiado en un solo de sus pacientes no es porque ese deseo de ayudarle este presente, sino, lo contrario… cae en su primer error…. Obsesionarse.
Cuando el problema mental de este paciente es demasiado fuerte, se vuelve atrayente para el psiquiatra, no duda entonces a empujarle a  caer más en ese abismo de locura. El mundo no necesita personas como estas, el mundo no le interesa que otro loco más muera.
¿El mismo está loco? Lo está, pero  ¿En qué categoría cae?
Para saberlo tendría que autopsicoanalizarse, tendría que pensar desde que momento comenzó todo… pero ni recuera el rostro de sus padres, ¿cómo recordara si algo le marco durante la infancia?
Kousei se considera peligroso hasta para sí mismo, pero es la única forma de pagar sus “pecado”.
En ocasiones podría escucharse a este hombre hablando solo, pero arrogante se excusara diciendo que “necesitaba de una conversación inteligente, y no ve a nadie que llene con su criterio”.
Descortés y arrogante en expresarse y caminar, pero no por ello cae en la burla, el sarcasmo… su grosero ser no pasa de ello; es demasiado simple hasta para eso.
Es una persona demasiado directa, aunque lo hace porque le cansa estar sobre las ramas en una conversación. Tampoco es cuidadoso al examinar a otros, no conoce la palabra sutileza.
Lo único sobresaliente es que casi no tiene temores más que uno; la oscuridad. Odia que deseen hacer algo por él al igual que deberle algún favor a alguien tan poco cercano.

Historia:

Ni tan cerca, ni tan lejos… ellos no podían vivir juntos pero tampoco separados…
Kousei era de esos chicos que parecen tan normales que jamás llaman la atención, notas normales, gustos comunes, nada sobresaliente.
¿Su secreto? Estaba profundamente enamorado del típico niño engreído de su clase, aquel que suele usar a otros a su favor pero sin hacer que estos se dieran cuenta de sus malditas intenciones… ¿Cómo le llamaría? ¡Ah! Sí, “carisma”… Era lo que tenía, lo que le volvía tan llamativo y líder en su pequeño grupo… en ello sobresalía aquel al que amaba.
Existía entonces un secreto aún mucho más grande que debía ser oculto  casi hasta para sí mismo. Ese chico engreído era su amante, desde hace algunos meses.
¿Qué podría encontrar de divertido el pertenecer a Kousei? quien no era nada sobresaliente o “lindo”
Nada, aunque si deseas una pista; Esta se encuentra en su apellido, que, aunque su kanji era diferente al ser leído y pronunciado sonaba como “Inu”…. Un perro, perfecto para él quien ladraba y se humillaba solo por la aprobación de su amante.
Paso su vida bajo  su sombra hasta al fin graduarse y entrar a la universidad donde termino por hacer todo lo que estuviera en sus manos para entrar en una buena escuela y estar junto a su amante como el fiel perro que era.. De esa manera fue como entro al área de medicina, especializándose en psiquiatría.  
Ridículamente termino su carrera y aunque aplicó pronto para un trabajo en el hospital psiquiátrico cerca de Okawa… fue rechazado.
Ante su depresión intento refugiarse en los brazos de él, pero esto llevo a su amante al fastidio completo,  termino por cansarle de esa actitud demasiado mansa, no tuvo siquiera un poco de remordimiento de demostrarlo a pesar de sus los lamentos  y ladridos.
-Si te pido que mueras, ¿lo harás por mí?
Palabras perfectamente grabadas en su memoria
-No quiero morir sin antes haber estado contigo.
-Sabes, eres tan desagradable ¿Por qué no te hincas y usas mejor esa boca como siempre?
A ello siempre era empujado, cada que el otro lo deseaba  y él en su infinito “amor” no tardaba en absoluto en hacer y cumplir aquellos deseos.
---
Entonces llego un perfecto día para Inukai, donde por primera vez era llamado por Aoi, su dueño y amo.
-Deshazte de esto
Pidió con una voz seductora cuando señalaba el cuerpo sin vida de una mujer. Cualquiera con suficiente razón dudaría en lo que había sucedido, haría preguntas y se alarmaría de las consecuencias. Pero él no, en realidad nunca conoció la verdadera razón de que le había llevado a matar a una mujer que nunca había visto en su vida.
Con cuidado levanto el cadáver para ser arrastrado fuera de la casa de su amante, sin importar que  con ello terminaría por ensuciar la escena y dejar su propia evidencia para ser encontrado y culpado al igual que el contrario… Pero de menos podría seguirlo como un perro hasta la cárcel…
-¿Podemos vivir en  este mundo?
-¿Después de esto?… será difícil.
-¿Morirías por mí? mi Inu
-No sin que me hallas pertenecido
-Tan repulsivo, ¿sabes qué la única forma en la que eso suceda es que este muerto?
-Tenemos que irnos
-Y a ¿dónde escapar?
No existía un lugar en donde realmente pudiera seguir aun siendo conscientes de ello; caminaron el sobre las vías del viejo tren que ya no eran usadas, al fin esto les llevo cerca del rio, bajo el puente donde pocas personas transitaban por lo solitario que se encontraba.
-Si es el final, creo que puedes entregarte a mí.
-Preferiría ir a la cárcel, “inu”
Lo último que recordó de aquella voz fue su “nombre” pues los siguientes sucesos simplemente se perdieron cuando forzó a ese cuerpo a aceptarle, corto levemente su garganta para hacerle perder la voz al rasgar las cuerdas vocales, ¿difícil? No, ¿peligroso? Lo era.
Hace mucho tiempo se había dado cuenta que no estaba enamorado como en una fantasía de un cuento rosa, simplemente estaba obsesionado por aquella voz que le llamaba, humillaba y se negaba a él, quien se había inclinado para ser maltratado gustosamente.
No paro realmente hasta estar satisfecho de él, aun cuando su rostro mostraba ese dulce terror por la torturara que fue fácilmente confundido por el placer.
-Siempre amaste más la idea de la muerte, ¿Deseas el dulce final de un suicidio doble? Es una idea romántica
El miedo ajeno pareció despertar su verdadera naturaleza sin miedo y temor por perpetrar su cuerpo, lastimar a otra persona, el quebrantar todas las leyes que se imponen ante una sociedad criticona y de morales falsas. Al fin  la pequeña navaja termino su trabajo en el cuello de su amante y no tardo en girarla contra suya; como si no le importara realmente que este fuese su final.
-Mi turno- No hubo arrepentimiento cuando corto sus venas al enterrar el filo contra su propia carne.
Sabía que si sobrevivía, volvería una vez más el intentar morir simplemente para seguirle, también estaba el factor  decepcionar a sus padres y la presión social al conocerse como homosexual, asesino y suicida.  ¡Ah! Seguramente en ese momento igual sufrirían, era una simple lastima… no, realmente no podía mentirse, no sentía nada por la idea de que sus padres sufrieran después de su muerte.
Las dudas comenzaron mientras perdía el conocimiento ¿a dónde caerá su alma? Matando y suicidándose, por el momento tal vez solo debía disfrutar del encanto de revivir sus viejas memorias.
Inukai abrió lo que creyó eran sus ojos solo para encontrarse con el horror de una oscuridad tan profunda que le consumía; el dolor de su cuerpo y el sonido de los dientes masticando y sorbiendo de grosera y vulgar forma. Se sintió morir una vez más de forma violenta cuando noto que esa figura a la que le quiso encontrar un rostro y  de lo que podría describir como “manos” que jugaban sobre su cuerpo; Devoraba entretenidamente sus  entrañas al rasgar su pecho. Aquello pareció prolongarse tantas veces que el tiempo pareció eterno, un ciclo sin fin donde despertaba, moría devorado y volvía a despertar para sentir ese maldito dolor una vez más.
Levanto su mano como si desease alcanzar la luz que no existía en ese lugar…. Extrañamente; la consiguió. Al despertar estaba en un hospital, pero no siendo tratado por las heridas en sus muñecas, sino, por una herida en su pecho.
Fingió una leve amnesia sobre el accidente que le llevo a urgencias y al intentar localizar a su familia no hubo mucho rastro de esta, no, no es como si esta hubiera desaparecido por arte de magia, al parecer, el tiempo había transcurrido  tal vez unos 50 años… tanto tiempo suplicando por salir.
¿Sabías que el suicidio está condenado por tantos dioses existentes imagines?  Tal vez la razón es tan solo porque el humano golpea directamente su egocentrismo al mostrar la independencia de escoger su propio  final.
Las personas que se suicidan están condenadas a repetir la muerte hasta el último día de la existencia misma o de menos hasta expiar sus “pecados”. Por otro lado los japoneses tienen un cierto “dios” que se encarga de la muerte. Rodeados hasta su final por esta;  se acostumbran a una vida donde el luto es la comida de todos los días.  
¿Crees que no hay relación alguna?… Piénsalo  una vez más.  Rodeado por la muerte, obligado a vivir con ella…
Se trasfirió a la isla de Kyushuu donde se internó en el hospital psiquiátrico del centro para trabajar de psiquiatra; aunque se rumora que después de su entrada, el lugar comenzó a llenarse del aroma de la muerte.


{E X T R A S}


Gustos:

El vino tinto.
El piano.
Trenes.
Música post rock.
Escribir lo primero que venga a su mente y nadar a triturar las hojas después de terminar.
Café sin azúcar.
Los niños.
La playa, a pesar de que nunca se adentra al mar.
Lugares altos.
Libros viejos.

Disgustos:

La oscuridad; de hecho es su fobia.
Su trabajo.
Medicamentos.
Dormir demasiado.
Animales.
Silencio.
Cuando la gente mastica a su lado.
Mujeres.
Su nombre, específicamente su apellido.
La horrible cicatriz en su pecho.

Hobbies y manías:

¿Este hombre tiene algún hobby sano?
No, este tal vez sea el observar y escuchar; muchas veces se ha encontrado a si mismo observando el errante comportamiento de los internos en el hospital psiquiátrico, y otras veces se ha sentado frente a ellos para escuchar sus extrañas historias que parecen sacados de algunos libros sin coherencia. Pero lo que más le gusta es hablar con ellos para obligarles a “descansar”
Tiene la extraña manía de tronar sus dedos y llevar una pequeña pelotita anti estrés para ejercitar su mano derecha donde no tiene suficiente fuerza por culpa de que cuando corto sus venas, esta sufrió mayor daño al cortar los tendones.

Información extra:

A pesar de su gusto por la playa, no suele visitarla a menudo a causa de que no puede usar ropa cómoda para ello, odia las cicatrices de su cuerpo.
Inukai realmente odia seguir viviendo, pero el regresar a esa eterna oscuridad le mantiene “despierto” y resignándose a seguir con su “trabajo”
Sirve a una persona a la que solo vio una sola vez en su vida; cuando salió del hospital y le designo en donde viviría desde ese punto de su “vida”
Apenas recuerda la razón de su suicidio pero la voz de esa persona se quedó fuertemente grabada en su mente.
Algunas veces, cuando tiene que hacer su verdadero trabajo, cambia sus vestimentas por una túnica, y un velo que cubre su rostro. Tiene una guadaña que nunca usa.


Campo Obligatorio

♂Físico

Nombre del Anime/Manga/Videojuego del que procede:
 Grainerie
Nombre real:
Lucas
Imagen:
Spoiler:


 


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Re: Un simple perro

Mensaje por Masato Hijirikawa el Dom Ago 09, 2015 2:08 pm


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